Acoso en las aulas: pantallas, redes y el nuevo rostro del bullying escolar en el mundo
Uno de cada cuatro adolescentes de entre 13 y 17 años en América Latina y el Caribe declaró haber sufrido acoso escolar, de acuerdo con datos recopilados por la OPS. Los porcentaje...
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- ## Uno de cada cuatro adolescentes de entre 13 y 17 años en América Latina y el Caribe declaró haber sufrido acoso escolar, de acuerdo con datos recopilados por la OPS.
- Era una tarde de principios de febrero de 2022 cuando Drayke Hardman volvió a su casa en Utah, Estados Unidos , con un ojo morado.
Uno de cada cuatro adolescentes de entre 13 y 17 años en América Latina y el Caribe declaró haber sufrido acoso escolar, de acuerdo con datos recopilados por la OPS. Los porcentajes varían: el problema alcanza al **23%** de los estudiantes en Centroamérica, al **25%** en el Caribe y al **30%** en América del Sur.
Era una tarde de principios de febrero de 2022 cuando Drayke Hardman volvió a su casa en Utah, Estados Unidos , con un ojo morado. Le confió a una de sus hermanas que la lesión había sido producto de un altercado con un compañero de escuela. Horas después, faltó a su práctica de baloncesto. Esa misma noche, el niño de 12 años intentó quitarse la vida. Su padre lo encontró tendido en el piso de la casa; murió al día siguiente en el hospital.
Durante más de un año soportó el acoso de un mismo compañero, algo que sus padres, Samie y Andy, conocían y habían reportado a la escuela sin obtener una respuesta.
Declaraciones y posturas de los involucrados
Declaraciones y posturas de los involucrados
es la expresión más extrema de un fenómeno que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) describe como un problema de sanidad pública en toda la región.
Según la información presentada por el organismo, uno de cada cuatro adolescentes de entre 13 y 17 años en América Latina y el Caribe declaró haber sufrido acoso escolar. Incluso, esta forma de violencia ya no se limita al aula: la irrupción de los celulares y las redes sociales permite que el hostigamiento continúe en cualquier momento del día, incluso dentro de la casa.
Repercusiones y contexto internacional
Los datos recopilados por la OPS entre 2009 y 2019, a través de la Encuesta Mundial de Salud a Escolares, muestran diferencias según la subregión. En Centroamérica, cerca del 23% de los estudiantes dijo haber sido víctima; en el Caribe, la cifra asciende al 25%, y en América del Sur llega al 30%. A esto se suma el ciberacoso, que en algunos países alcanza entre el 7% y el 27% de niños y adolescentes, con porcentajes más altos entre las niñas.
Ansiedad, miedo y silencio: las marcas que deja el acoso
Britta Baer, asesora regional en prevención de la violencia y lesiones de la OPS y coautora de la guía de prevención, explicó que “el acoso durante la infancia y adolescencia es una forma de agresión entre pares que puede tener consecuencias importantes en la salud física, sexual, mental y emocional”.
En tanto, la OPS define al ciberacoso como el hostigamiento, las amenazas o la humillación a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería, videojuegos en línea u otras plataformas. A diferencia de la violencia presencial, este tipo de agresión puede alcanzar a millones de personas en segundos, prolongarse mediante la circulación de imágenes y dificultar la identificación del agresor por el anonimato que ofrece internet.
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
La exposición al acoso y el ciberacoso está asociada con depresión, ansiedad, estrés traumático, aislamiento social, trastornos del sueño, autolesiones y pensamientos suicidas, según detalla el organismo sanitario.
Entre las señales de alerta, la organización menciona la falta de energía, el rechazo a asistir a la escuela, el aislamiento, la irritabilidad o las lesiones sin explicación. En el entorno digital, los indicios incluyen la angustia al recibir notificaciones, el abandono repentino de cuentas o el hábito de cerrar la pantalla cuando se acerca un adulto.
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
La gravedad de estas consecuencias también aparece en investigaciones internacionales. Louise Arseneault, profesora de psicología del desarrollo en el King’s College de Londres, sostuvo que durante años se consideró como algo habitual del crecimiento: “La gente solía pensar que el acoso escolar era un comportamiento normal y, en algunos casos, que incluso podría ser algo bueno, porque ayuda a fortalecer el carácter”. Según la especialista, esa mirada cambió recién cuando la evidencia mostró el daño real que provoca.
El celular en la mira: las prohibiciones que avanzan en el mundo
La preocupación por el impacto de las pantallas llevó a distintos países a restringir el uso de celulares en las escuelas. Según datos de la UNESCO, 114 sistemas educativos del mundo, más de la mitad, cuentan hoy con algún tipo de prohibición. En América Latina, Brasil, Chile, Colombia y Paraguay tienen leyes nacionales específicas, mientras que Argentina, Ecuador y El Salvador avanzaron con normas provinciales o ministeriales.
Perú también forma parte del grupo de países con algún tipo de regulación, aunque con un enfoque distinto al de una prohibición total. En lugar de una veda nacional, el país optó por exigir a las escuelas que desarrollen sus propias políticas internas para restringir el uso de celulares, un modelo que comparte con Colombia. Es decir, la decisión sobre alcances y excepciones queda en manos de cada institución educativa, y no de una ley única que rija en todo el territorio.
México, en tanto, anunció restricciones al uso de celulares en primaria y secundaria a partir de noviembre. La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el objetivo es “recuperar la creatividad y evitar este empleo indiscriminado de las pantallas que, particularmente vinculado con las redes sociales, puede tener impactos muy negativos”. El secretario de Educación, Mario Delgado, agregó que el Estado evalúa además limitar el acceso de menores a redes sociales, siguiendo el modelo de Australia, primera nación en vetar esas plataformas para menores de 16 años.
En Países Bajos, la prohibición de celulares en las aulas, vigente desde hace dos años, mostró resultados concretos: un estudio a 317 escuelas secundarias reveló que tres de cada cuatro reportaron mayor concentración entre los alumnos y casi dos tercios notaron una mejora en el clima escolar. La docente Ida Peters, del instituto Cygnus Gymnasium de Ámsterdam, describió el cambio en las aulas: “Siempre es un reto conseguir esa concentración en clase, y ahora que los teléfonos están menos presentes, eso sin duda ayuda”.
Sin embargo, un informe de la UNESCO publicado en 2026 advierte que todavía no hay pruebas concluyentes de que las restricciones mejoren el rendimiento académico. La consultora Roxana Morduchowicz señaló que el desafío excede al dispositivo: “El desempeño escolar depende de múltiples factores —condiciones sociales, calidad docente, infraestructura y contexto familiar— y reducir el problema educativo al celular puede resultar simplista”.
Más allá de las prohibiciones, distintos especialistas coinciden en que la clave está en la formación. Morduchowicz explicó que el foco debe correrse hacia la educación integral en el uso de la tecnología: “No se trata solamente de regular dispositivos, sino de enseñar a convivir con ellos. Se trata de formar ciudadanos capaces de utilizar las tecnologías de manera reflexiva, ética, creativa y participativa”.
En esa línea, la OPS recomienda programas integrales que involucren a estudiantes, familias, docentes y servicios de salud. “Saber lo que está pasando es realmente importante y puede guiar tus esfuerzos”, asegura Susan Limber, investigadora del Programa Olweus de Prevención del Acoso.
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por La República .


