“Informe para una academia”: Kafka y la transformación de un simio que termina revelando al ser humano
Dirigido por Lucho Tuesta, el monólogo protagonizado por Bruno Odar convierte el relato de Kafka en una reflexión sobre identidad, libertad, pertenencia y deshumanización....
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- Esa historia escrita por Franz Kafka, “Informe para una academia”, llega desde el 2 de octubre al teatro Ricardo Blume.
- Y si es así ¿Qué dice eso de la gente que solo consume TikTok.
Esa historia escrita por Franz Kafka, “Informe para una academia”, llega desde el 2 de octubre al teatro Ricardo Blume.En escena, el relato se cuenta como Kafka lo imaginó. Rotpeter, capturado en la Costa de Oro, en África Occidental, se presenta ante los miembros de una academia científica para explicar cómo dejó de ser mono. Pero hay una particularidad, pues no lo hizo porque quisiera ser humano, sino porque necesitaba encontrar una forma de libertad.
Bruno Odar, con 39 años de trayectoria, interpreta en solitario esta transformación, tan absurda como perturbadora, que pone al descubierto los aspectos más incómodos de la naturaleza humana.Tuesta conoce el cuento desde hace al menos una década. Lo leyó cuando trabajaba como diseñador de luces en el Teatro Británico, mucho antes de imaginarse como director, y desde entonces la historia quedó dando vueltas. Regresó a ella varias veces, acumulando ideas de música, montaje e imágenes hasta sentir que había llegado el momento de convertir esa obsesión literaria en una experiencia teatral.
Medidas adoptadas y próximos pasos
Medidas adoptadas y próximos pasos
Esa diferencia sostiene buena parte de la lectura contemporánea que propone la puesta en escena, pues Rotpeter no persigue una nueva identidad por deseo, sino que sacrifica parte de la suya para sobrevivir. Para Tuesta, esa es una de las claves del relato. La transformación del personaje funciona como un espejo de los mecanismos con los que las personas se adaptan a su entorno. “Siempre estamos actuando por necesidad y a veces por narcisismo, pero sobre todo porque buscamos encajar, buscamos constantemente imitar”, sostiene.
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
El problema, añade, aparece cuando esa actuación se vuelve permanente y ya no resulta posible distinguir entre la máscara y quien la lleva.La idea atraviesa también la vida cotidiana. Somos hijos, parejas, amigos, jefes, empleados; cada espacio parece exigir una conducta distinta. Bruno Odar encuentra en esa multiplicación de papeles una de las conexiones más directas con Rotpeter. “No somos los mismos dependiendo de los entornos, pero hay que buscar aquello que nos hace ser nosotros”, afirma.
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
Esa reflexión se extiende hacia un presente atravesado por redes sociales, imágenes fabricadas e inteligencia artificial. La pantalla puede convertirse en otro escenario en el que cada persona decide qué versión de sí misma mostrar. Tuesta encuentra allí una actualización del universo kafkiano, porque la distancia entre realidad y representación se vuelve cada vez más difícil de precisar. “Ahora vemos como ya nadie sabe quién es. ¿Eres quien dices ser o eres lo que consumes?
Y si es así ¿Qué dice eso de la gente que solo consume TikTok?”, dice.Odar, por su parte, lleva esa discusión hacia el mismo significado del ser humano. Rotpeter observa a los humanos para aprender a sobrevivir como ellos y, al hacerlo, termina viendo como las contradicciones aparecen. “Hemos normalizado la violencia, la guerra, el bullying, el homicidio. En esta historia es un mono el que se humaniza y, al hacerlo, nos muestra nuestra propia deshumanización”, concluye Odar.
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .


