Gloria Frugone presenta “Geometría de la Luz” en Lima: arte en papel que cambia con la luz
La artista chilena Gloria Frugone presenta una veintena de piezas nuevas de papel, acrílico y espejo que cambian según la hora del día y la posición de quien las mira....
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- Un elefante quedó en su memoria y ahora vive en sus pinturas: Ronald Companoca presenta “Circo Mágico”Imágenes inéditas y cuatro mil negativos digitalizados: así es “La ciudad perdida”, la muestra fotográfica que recupera la memoria visual del sur andinoNadie verá la misma obra en “Geometría de la Luz”, y eso no es un accidente; así fue diseñada.
- Y quien regrese tres horas más tarde descubrirá otra composición, porque la luz del día habrá movido las sombras y los reflejos.
Un elefante quedó en su memoria y ahora vive en sus pinturas: Ronald Companoca presenta “Circo Mágico”Imágenes inéditas y cuatro mil negativos digitalizados: así es “La ciudad perdida”, la muestra fotográfica que recupera la memoria visual del sur andinoNadie verá la misma obra en “Geometría de la Luz”, y eso no es un accidente; así fue diseñada. Quien entre a La Galería y se ubique a la izquierda de una de las piezas de Gloria Frugone verá tonos rojizos; quien la mire desde la derecha encontrará un blanco casi puro.
Y quien regrese tres horas más tarde descubrirá otra composición, porque la luz del día habrá movido las sombras y los reflejos.La exposición reúne alrededor de veinte piezas nuevas. Son trabajos en blanco y en color, hechos de papel cortado, plegado, calado y superpuesto, a los que se suman materiales como el acrílico y el espejo de plexiglás. Con ellos, Frugone amplía su investigación hacia el reflejo y la transparencia, “Es así porque, a fin de cuentas, es el espectador quien tiene la última palabra y quien termina la obra”, afirma.
Medidas adoptadas y próximos pasos
El punto de partida es la geometría, pero entendida como una herramienta antes que como un fin. “Trabajo con la precisión y la repetición porque necesito que la estructura tenga un orden, pero que ese orden no busque inmovilizar la obra, sino todo lo contrario, busque abrirla”, explica, Y es en esa apertura donde aparecen las pequeñas variaciones de luz, de profundidad y de movimiento que cada visitante percibe a su manera. Aprender a soltarDetrás de la delicadeza formal de las piezas hay una renuncia al control que Frugone asume sin rodeos.
De ahí que valore la intuición, esa capacidad de reconocer cuándo una modificación, incluso inesperada, produce una tensión perceptiva que merece ser seguida.Esa misma lógica se traslada al visitar la exposición. Como las piezas cambian con el día, no existe un horario perfecto para verlas, y quien llegue al mediodía, a media tarde o al atardecer se encontrará con obras distintas. La exposición propone, en el fondo, un ejercicio de desapego frente a una cultura que se empeña en dominar cada situación y que suele incomodarse ante lo cambiante.
Esa mirada, que ella reconoce sin poder rastrear su origen exacto, la llevó a ver el papel menos como una superficie y más como una construcción en miniatura, con estructura, volumen y proporción.Hay, finalmente, una dimensión que la artista prefiere llamar espiritual. Son obras que no entregan toda la información de una sola vez, sino que obligan a detenerse y a descubrirla poco a poco. En ese minuto de contemplación, el visitante puede mirar más allá de lo concreto y lo tangible. “Está la reflexión más antigua de todas, pensar en lo que hay más allá del espacio y del tiempo”, concluye.
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .


