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BTS y su otro concierto afuera de San Marcos: así lo vivieron los papás, las fans sin entrada y los revendedores

Desde las 6 de la mañana, los alrededores del estadio San Marcos comenzaron a hablar el mismo idioma. No hacía falta preguntar quiénes eran los protagonistas de la jornada. Bastaba...

Por Redacción PeruAlDia•jueves, 8 de octubre de 2026, 08:34 a. m.•5 min de lectura
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BTS y su otro concierto afuera de San Marcos: así lo vivieron los papás, las fans sin entrada y los revendedores
Fotografía capturada por El Comercio.
En Síntesis • Lo que debes saber
  • BTS en Perú 2026: la frecuencia que encontró a ARMY | El ComercioVivían hacinados por una empresa en el hoyo: BTS, los chicos que cambiaron su destinoEl ARMY Bus, en peligro de multa, se adueña de LimaDesde las 6 de la mañana, los alrededores del estadio San Marcos comenzaron a hablar el mismo idioma.
  • BTS todavía no aparecía en escena, pero su presencia ya estaba en la calle.

BTS en Perú 2026: la frecuencia que encontró a ARMY | El ComercioVivían hacinados por una empresa en el hoyo: BTS, los chicos que cambiaron su destinoEl ARMY Bus, en peligro de multa, se adueña de LimaDesde las 6 de la mañana, los alrededores del estadio San Marcos comenzaron a hablar el mismo idioma. No hacía falta preguntar quiénes eran los protagonistas de la jornada. Bastaba con mirar las camisetas, los accesorios, los carteles, los celulares cargados y las pequeñas bolsas llenas de regalos que iban pasando de mano en mano.

BTS todavía no aparecía en escena, pero su presencia ya estaba en la calle.Más de 50.000 personas llegaron para el esperado primer concierto del grupo surcoreano en Lima. Para muchos, no se trataba solamente de asistir a un espectáculo:

era encontrarse con una parte de su historia personal, con amigas que conocieron a través del fandom, con canciones que los acompañaron durante años y, en algunos casos, con una espera que comenzó desde que se confirmó la llegada del grupo.Un recorrido por las calles del EstadioDesde muy temprano, los emprendedores se hicieron presentes, no faltó la comida asiática y la peruana, por supuesto, desde onigiris hasta el infaltable pan con pollo, desde bubble tea hasta chicha morada (color muy acorde al grupo coreano).

Asignación presupuestal y recursos autorizados

Asignación presupuestal y recursos autorizados

El negocio estaba servido para todos.Las más solicitadas fueron las estilistas, una veintena de espacios que colocaban glitter, piedritas, replicaban el maquillaje coreano y hacían peinados acorde al espectáculo, este es el caso de Estación Glam y Glow, quienes llegaron desde las 9 de la mañana listas para atender a todas las fans. Tal como señalaron, lo más solicitado fue el maquillaje, al parecer esta vez, a diferencia de otros conciertos, los peinados fueron reemplazados por las pañoletas oficiales, o no, de la banda coreana.

Los precios están al alcance de todos, desde S/10 hasta S/25, si se van sumando servicios, va sumando la inversión, pero como señala una de las integrantes del team, la foto tiene que quedar perfecta.Los tatuajes temporales eran otros stands solicitados, desde S/5 podías llevar en la piel alguna imagen característica de BTS, esto gustó y se vendió como pan caliente sin ser comida.

Medidas adoptadas y próximos pasos

No podía faltar la ropa, en especial los polos, desde imágenes en las que mostraba a los cantantes con alguna figura local como Susy Díaz hasta frases que sacaban una sonrisa como “Jungkook yala de yalas”, la creatividad no faltó y las fans querían llevar algo puesto.Los posters de gran calidad, los llaveros, los freebies para quienes no puedieron trabajar nada, pero que querían intercambiar algo y las activaciones de marcas reconocidas que salvaban del hambre a quienes llegaron desde muy temprano sin posibilidad de comer algo.Los Freebies, la cereza del pastel del díaA quienes nunca habíamos recibido algo durante un concierto, los freebies de las ARMY ha sido una grata sorpresa.

Medidas adoptadas y próximos pasos

Cientos de fans recorrían las calles del estadio con bolsas en las que llevaban sus freebies: stickers, llaveros, “amigurumis” (juguetes tejidos a mano), nudos coreanos, caramelos, chocolates, “cartas de autorización” para ser pareja de uno de los integrantes, canchita, de todo un poco.La idea es que sea un intercambio, pero algunas decidieron solo entregar los freebies sin recibir nada a cambio, una fan que llegó desde Cusco trajo unos recuerdos propios de la ciudad, no dudó en regalarlos sin antes decir de dónde era.

Las fans extranjeras también recibían sus freebies, traer algo les fue imposible, pero las fans peruanas no las iban a dejar sin recuerdo. Y después estábamos las que solo habíamos ido a contar cómo transcurría el día y también recibimos los regalos. Nadie se fue del lugar sin un recuerdo de la gran primera noche.Las fans que tomaron las callesDaniela llegó acompañada de su hermana y de su profesora y mientras las esperaba a que terminara el concierto, aprovechó para hacer algo que se convirtió en otra postal de la jornada: vender productos para otros fans.

Llevaba galletas, brownies y pulseras. Los precios eran pequeños, pero la escena decía mucho de cómo el concierto había generado su propio movimiento alrededor.Entre quienes esperaban también había familias enteras. Una madre llegó con su hija de 16 años, quien había conseguido ingresar en la primera etapa de venta. Habían llegado alrededor de las 5:30 de la tarde, después de que la adolescente cumpliera con sus obligaciones del colegio. Era su primer concierto.La joven había preparado su outfit y también sus propios freebies. Su madre, mientras tanto, cumplía otro papel:

acompañarla, estar pendiente de su seguridad y asegurarse de que ambas pudieran reencontrarse al final. “Ella está organizada y ha hecho sus propios freebies”, contó la madre.La preocupación no desaparecía del todo. Era, después de todo, una multitud de decenas de miles de personas. Pero también había tranquilidad. Madre e hija ya habían coordinado dónde encontrarse cuando terminara el espectáculo y cómo salir para evitar el momento más complicado de la desconcentración. “Yo también estoy emocionada”, reconoció la madre.

“Como mamá, estoy un poco preocupada, pero veo que está todo tranquilo”.Para otras familias, la espera comenzó mucho antes. Marina llegó desde San Martín de Porres para acompañar a su hija de 22 años. Ella había llegado alrededor de las 10 de la mañana. Su hija apareció horas después, cerca de las 5. No era la primera vez que Marina acompañaba a su hija. Ya había pasado por otras largas colas e incluso había acampado para esperar espectáculos anteriores. Esta vez, sin embargo, había una diferencia:

su hijas es una fan de BTS desde los 13 años.“Hay que seguirle la corriente a la hija”, dijo entre risas. Para ella, acompañar también era una forma de cuidar: estar ahí, no darle la espalda y compartir, aunque fuera desde otro lugar, la emoción del momento.Y mientras algunos llegaban desde distintos distritos de Lima, otros habían cruzado fronteras. Carol viajó desde México para ver a BTS. Era su segundo concierto del grupo y, aunque inicialmente pensó que no conseguirían entradas porque tenían un número muy alto en la fila virtual, finalmente logró ingresar.

Investigaciones en curso y medidas legales

La experiencia comenzaba incluso antes del viaje.Llegó a Lima con días de anticipación y tenían previsto regresar el 15. Para ella, la presentación peruana era una nueva oportunidad de ver en vivo a un grupo que seguían desde hacía años.La espera también era una competencia contra el cansancio. Algunas personas llevaban horas de pie. Otras habían llegado desde la mañana. Algunas todavía tenían que pensar en el regreso a casa. Y estaban también quienes, como las madres, calculaban la hora de salida antes incluso de que comenzara el concierto.Pero por encima de todo estaba la expectativa.

La de quien había conseguido una entrada después de intentarlo más de una vez. La de quien no logró entrar y decidió quedarse afuera para compartir el ambiente. La de quien viajó desde otro país. La de una madre que esperaba pacientemente mientras su hija cumplía uno de sus sueños.Y la de quienes sabían que aquella noche no sería una noche cualquiera. Cuando faltaban horas para que BTS apareciera sobre el escenario, Lima ya había tenido su propio concierto.

Uno sin luces profesionales ni pantallas gigantes, construido con miles de voces, pequeños regalos, fotografías, abrazos y conversaciones entre desconocidos.La reventa, ese problemaA pocos metros de la fiesta y la emoción, la otra cara de la moneda se hizo presente en los exteriores de San Marcos. Las denuncias por entradas falsas y precios exorbitantes ofrecidos por revendedores golpearon los bolsillos de decenas de seguidoras que, confiadas, buscaban una última oportunidad para ingresar.Entre S/ 1.000 y S/ 2.000 eran los precios que manejaban los revendedores durante todo el día.

Incluso cuando el concierto ya iba por la mitad, las tarifas nunca cayeron; por el contrario, se empezaron a ofrecer localidades para las otras fechas con los mismos sobrecostos. Algunos aseguraban que el pago se realizaba recién al ingresar, pero esto tampoco garantizaba que las fans pudieran escuchar a los integrantes de BTS hablar en español.Minutos antes de las ocho, aparecieron unos jóvenes con pancartas que publicitaban un sitio web bajo la promesa de ventas seguras y boletos reales; ofrecían accesos para la primera fecha, a precios de entre S/ 1.400 (zona Sur) y S/ 1.600 (campo C).

Sin embargo, en la práctica, lo que terminaron ofertando fueron entradas para la tribuna Norte del concierto del viernes.El otro concierto desde de las callesA las 8 de la noche el concierto comenzó dentro del recinto, pero otro ambiente se vivió en las calles. Cientos de seguidores se quedaron en las inmediaciones para escuchar lo que podían:

algunos se subieron a los muros que dividían los desvíos por las obras del Metro 2 de Lima, otros a los hombros de sus compañeros, y no faltaron quienes buscaban el mejor ángulo desde sus lugares.Desde las afueras de la puerta principal de la universidad se lograba percibir mejor el sonido, mientras que cerca del puente peatonal adyacente se alcanzaba a ver algo, a pesar de que la estructura fue cubierta con lonas. Aun con todas estas dificultades, se lograron capturar algunas imágenes memorables. Las fans que no pudieron ingresar demostraron una gran emoción;

disfrutaron del concierto con sus complicaciones, pero alcanzaron a entonar al menos una canción.Más de 50.000 personas llegaron por BTS. Pero, desde la calle, lo que se veía era algo más grande que una banda sobre un escenario: era una comunidad que había esperado años para encontrarse, por fin, en el mismo lugar. Aún quedan dos fechas más y no cabe duda de que nos dejarán nuevas anécdotas.

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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .

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