BTS DÍA 1: Siete voces, un mar morado y un sueño cumplido [CRÓNICA]
El 7 de octubre, más de 50 mil ARMY vivieron en San Marcos el primer concierto de BTS en Lima: una noche de música, emoción y un sueño que después de años, finalmente se hizo reali...
Escucha la noticia completa con voz natural
![BTS DÍA 1: Siete voces, un mar morado y un sueño cumplido [CRÓNICA]](https://f.rpp-noticias.io/2026/10/08/451945_1916242.jpg?width=860&quality=80)
- ## El 7 de octubre, más de 50 mil ARMY vivieron en San Marcos el primer concierto de BTS en Lima: una noche de música, emoción y un sueño que después de años, finalmente se hizo realidad.
- Hay sueños que uno aprende a guardar en silencio.
El 7 de octubre, más de 50 mil ARMY vivieron en San Marcos el primer concierto de BTS en Lima: una noche de música, emoción y un sueño que después de años, finalmente se hizo realidad.
Hay sueños que uno aprende a guardar en silencio. No porque haya dejado de creer en ellos, sino porque pasa tanto tiempo imaginándonos que de alguna manera terminan pareciendo imposibles. Se convierten en canciones que escuchamos una y otra vez, en videos que repetimos, en fotografías que miramos desde una pantalla. Están ahí acompañándonos durante años, hasta que un día dejamos de preguntarnos si algún día van a suceder.
El 7 de octubre fue el día en que el sueño de quien escribe y de miles de ARMY peruanas se hizo realidad; ver a BTS en vivo.
Antecedentes y situación actual del caso
Antecedentes y situación actual del caso
Todo había comenzado meses antes. En enero de 2026, cuando BigHit Music confirmó y posteriormente actualizó las fechas de la gira mundial ARIRANG , aquello que durante tanto tiempo parecía imposible comenzó a cobrar forma. A partir de entonces, la espera se convirtió en preparación. Las ARMY organizaron proyectos, sembraron árboles, limpiaron playas, pintaron calles de morado y llenaron las redes de actividades que buscaban demostrar que la llegada de BTS no era solamente un concierto.
Incluso hubo semanas en las que el miedo a una posible cancelación se instaló entre las fans, pero aquel temor terminó quedando atrás. El 7 de octubre finalmente llegó.
Las puertas del Estadio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) comenzaron a abrirse desde las cuatro de la tarde para el público de campo y una hora después para las tribunas. Desde mucho antes, las calles alrededor del estadio ya estaban llenas de personas que habían esperado durante meses este momento. Las colas de los distintos sectores terminaron encontrándose en algunos puntos, pero si algo se hizo evidente durante esas horas fue la solidaridad entre las ARMY:
Medidas adoptadas y próximos pasos
constantemente se escuchaban voces pidiendo no empujar, avisando de algún desnivel o ayudando a quien podía tropezar.
Después de un largo camino, subir las escaleras y tener finalmente frente a los ojos el escenario provocó algo difícil de explicar. Hubo suspiros, lágrimas y esa sensación de incredulidad que aparece cuando un sueño deja de ser una idea y se convierte en un lugar físico.
Faltaban todavía unas horas para el concierto, pero el tiempo comenzó a pasar rápidamente entre proyectos, canciones, el himno nacional, la formación de la bandera peruana y los tradicionales freebies de tal forma que las ARMY fueron haciendo suyo el estadio.
Una hora antes del inicio ocurrió uno de los momentos más impresionantes; el Estadio San Marcos se convirtió en un mar morado. Miles de ARMY Bomb se encendieron al mismo tiempo y por unos minutos el recinto pareció respirar al ritmo de una misma emoción.
Y entonces llegaron las ocho de la noche.
RM, Jin, SUGA, j-hope, Jimin, V y Jungkook aparecieron finalmente frente al público peruano. Después de tantos años de espera, estaban ahí.
La reacción de los integrantes fue inmediata. Hablaron de la energía del público y de lo cálido que se sentía el ambiente. Después de las primeras canciones, Hooligan , Alien y Run BTS , llegó uno de esos momentos que una ARMY sabe que va a recordar durante mucho tiempo… escucharlos decir “Perú” y sentir cómo más de cincuenta mil voces respondían al mismo tiempo.
El concierto continuó con canciones de ARIRANG , entre ellas They Don’t Know ’Bout Us y Like Animals , pero también con temas que forman parte de distintas etapas de la historia de BTS. Fake Love , Not Today , MIC Drop , Fire e IDOL provocaron una emoción distinta: para muchas ARMY, era también la oportunidad de vivir en persona canciones que habían acompañado otras épocas de su vida, cuando BTS todavía estaba creciendo y construyendo el camino que los convertiría en el fenómeno mundial que conocemos hoy.
Quizá por eso ARIRANG adquirió un significado todavía más especial durante esta gira.
Antes de convertirse en el nombre de este nuevo capítulo de BTS, Arirang ya tenía una historia que atravesaba generaciones. En 1896, siete jóvenes coreanos que habían llegado a Estados Unidos para estudiar terminaron en Washington D.C. Allí, sus voces quedaron registradas cantando canciones coreanas, entre ellas Arirang , en uno de los primeros registros sonoros conocidos de voces coreanas.
Más de un siglo después, otros siete jóvenes coreanos llevarían su música y su cultura a millones de personas alrededor del mundo.
Tal vez por eso Arirang es más que una canción para BTS. Es una manera de mirar hacia atrás y recordar de dónde vienen, pero también de reconocer todo el camino recorrido.
Incluso ellos tuvieron dudas. Antes de preparar esta nueva etapa, los siete conversaron con Bang Si-hyuk sobre incorporar Arirang en una de las canciones del álbum. Existía el temor de que ARMY de otros países no comprendiera completamente el significado de la canción. Pero ocurrió lo contrario.
Cada vez que llega ese coro, los estadios alrededor del mundo se convierten en una competencia amistosa por cantarlo más fuerte, con más emoción, con más orgullo.
Y en Lima, al menos para mí, fue imposible no sentir que lo cantábamos con todo.
Después llegó IDOL y con ella uno de los momentos más inesperados de la noche; la caravana de BTS recorriendo el estadio para acercarse a sus fans. Saludaban, miraban los carteles, recibían los gritos de quienes estaban en las tribunas y trataban de acercarse lo más posible.
Incluso hubo un invitado inesperado; un perrito que intentó colarse en el recorrido y que por unos segundos pareció dispuesto a convertirse en el octavo integrante de BTS.
Pero quizá lo más importante ocurrió durante el entretiempo.
Frases como esas hicieron crecer los gritos y con ellos una nueva esperanza. Para las ARMY que no habían conseguido una entrada, esas palabras significaban que quizá todavía habría otra oportunidad. Para quienes estábamos dentro, eran la confirmación de que ellos también estaban sintiendo algo especial.
Las canciones sorpresa terminaron de convertir la noche en algo todavía más íntimo. My Home y Wings no fueron necesariamente las más esperadas, pero sí estuvieron entre las más coreadas. Y escuchar a los integrantes cantar algunas partes en español fue ese pequeño detalle que terminó de acercar dos mundos que durante años habían estado separados por un océano.
El tiempo, sin embargo, comenzó a correr demasiado rápido.
Las últimas canciones llegaron cuando todavía parecía que acabábamos de entrar al estadio. Dos horas y media se sintieron como minutos. Y cuando uno sabe que está viviendo algo que esperó durante años, dos horas y media nunca parecen suficientes.
Quizá por eso existe esa sensación de que los fuegos artificiales del final son una especie de distracción. Mientras el cielo se llena de luces, las ARMY miran hacia arriba y durante unos segundos, olvidan que los siete están a punto de desaparecer del escenario.
Y cuando bajé la mirada, ya no estaban.
Solo quedaba el logo de ARIRANG , el recuerdo de todo lo que acababa de pasar y ese silbido característico que anuncia que el concierto ha terminado.
Pero quizá no había terminado del todo.
Porque BTS siempre ha hablado de encontrarse a uno mismo, de no rendirse, de aprender a quererse y de entender que después de la oscuridad también llega la luz. Mensajes que han acompañado a millones de personas y que incluso llevaron a RM a hablar ante las Naciones Unidas sobre la importancia de encontrar la propia voz.
Esa noche, en el Estadio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, los sietes esperaban escuchar nuestra voz.
Durante años, BTS estuvo al otro lado de una pantalla. Esa noche por fin estuvimos frente a frente. Ellos escucharon a ARMY de Perú y nosotros escuchamos a los siete.
Quizá después de estas tres fechas en Lima no puedan olvidar al Perú. Quizá regresen.
Pero hasta que llegue ese momento, quedará el recuerdo de aquella primera noche; el estadio convertido en un mar morado, miles de voces cantando Arirang , siete artistas descubriendo por fin a su público peruano y una ARMY que, después de tantos años de esperar, pudo mirar el escenario y decirse a sí misma:
¿Quieres recibir las noticias antes que nadie?
Únete a nuestro Canal de WhatsApp y recibe alertas del Perú al instante.
Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por RPP Noticias .


