China levantó una muralla de árboles contra el desierto y, casi 50 años después, el plan amenaza sus reservas de agua
Investigaciones destacan que la reforestación contribuyó en un 7,8% a la disminución del almacenamiento hídrico regional entre 1978 y 2022....
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- ## Investigaciones destacan que la reforestación contribuyó en un 7,8% a la disminución del almacenamiento hídrico regional entre 1978 y 2022.
- Las plantaciones defensivas del Programa de Bosques de Protección de los Tres Nortes, la Gran Muralla Verde de China iniciada en 1978, combaten la desertificación a costa del agua subterránea.
Investigaciones destacan que la reforestación contribuyó en un **7,8%** a la disminución del almacenamiento hídrico regional entre 1978 y 2022.
Las plantaciones defensivas del Programa de Bosques de Protección de los Tres Nortes, la Gran Muralla Verde de China iniciada en 1978, combaten la desertificación a costa del agua subterránea. Investigaciones en zonas semiáridas del norte nacional demuestran que ciertas masas arbóreas merman la infiltración profunda que recarga los depósitos hídricos del subsuelo.
Aunque el impacto local es considerable, el fenómeno carece de un alcance generalizado sobre las reservas del país. Una evaluación en Science China Life Sciences sobre el periodo 1978-2022 detectó un descenso en el almacenamiento regional donde la reforestación aportó el 7,8% del problema, por lo que sus autores aconsejan respetar la capacidad de los recursos disponibles y adecuar las especies a cada lugar.
Desarrollo de las acciones y balance del encuentro
Desarrollo de las acciones y balance del encuentro
¿Por qué China creó una gran muralla de árboles contra el avance de los desiertos?
La iniciativa surgió para salvaguardar terrenos de cultivo, pastizales y comunidades frente a la erosión y las tormentas de arena. Según la Administración Nacional de Bosques y Pastizales, entre comienzos de los años sesenta y finales de los setenta se desertificaron 6,67 millones de hectáreas en la región de los Tres Nortes, mientras más de 13 millones de hectáreas de cultivos sufrieron daños por el viento y la arena. Esa degradación del suelo ponía en peligro la seguridad alimentaria y la calidad de vida en la zona.
El Consejo de Estado aprobó el proyecto el 25 de noviembre de 1978, enfocado en las zonas del noroeste, norte y noreste de la nación. Esta red ecológica combina franjas forestales, terrenos arbolados y áreas de reserva. El plan contempla tres amplios periodos y ocho fases programadas hasta el año 2050, que emplean métodos de siembra aérea, trabajo manual y barreras de protección directa.
Cada intervención responde a necesidades específicas del ecosistema: fijación de dunas en terrenos arenosos, conservación en la meseta de Loess y resguardo agrícola. Las labores combinan especies arbóreas, arbustivas y gramíneas según el territorio. Evaluaciones científicas sobre sus primeras décadas confirman que "estas intervenciones pueden contribuir a restaurar tierras áridas y semiáridas, aunque su viabilidad exige seleccionar especies apropiadas y mantener las plantaciones después de establecerlas".
¿Cómo impacta el plan de forestación en las reservas subterráneas tras casi cinco décadas?
La vegetación absorbe la humedad del suelo y la devuelve a la atmósfera mediante la evapotranspiración, lo que restringe el volumen hídrico capaz de infiltrarse. Un trabajo de Frontiers in Plant Science (2021) en Mu Us determinó que la recarga profunda en una parcela de pino mongol alcanzó apenas 0,2 milímetros en 2017, en contraste con los 67,6 milímetros registrados en terreno arenoso descubierto.
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
Los arbustos también ejercen presión sobre las reservas hídricas . Un reporte de Science of the Total Environment sobre el Salix psammophila en la meseta de Ordos comprobó que la siembra masiva de esta especie frena la reposición de los acuíferos. Los autores advirtieron que "la recarga se reduce o incluso se impide", tras detectar una disminución cercana al 23% en la precipitación efectiva anual y exigir densidades controladas en futuros proyectos.
Las directrices oficiales vigentes intentan equilibrar la vegetación con la disponibilidad de agua. Desde 2014 se prioriza el uso de arbustivas y pastizales en zonas con pluviosidad inferior a 400 milímetros anuales, criterio ratificado en las normas de gestión de junio de 2026. El reto principal radica en frenar la desertificación mediante especies y densidades sostenibles que no comprometan el balance del ecosistema.
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por La República .

