Pedro N. Montero, el ‘Chambi’ piurano que la historia olvidó: la fascinante vida del fotógrafo que retrató el nacimiento del norte moderno
Imágenes del fotógrafo Pedro N. Montero, reunidas en una próxima exposición en el ICPNA, tejen una filigrana de retratos y paisajes de inicios del siglo XX que le dieron visibilida...
Escucha la noticia completa con voz natural

- El ambicioso proyecto de Harvard y científicos peruanos que quiere convertir el cañón del Colca en un gigante observatorio naturalSergio del Molino: “No nos interesan tanto los personajes como las teorías que queremos elaborar sobre ellos”Tres niños con un perro.
- Al lado, el menor va de traje oscuro de pana y apoya su mano sobre su mascota, echada pacíficamente a su lado.
El ambicioso proyecto de Harvard y científicos peruanos que quiere convertir el cañón del Colca en un gigante observatorio naturalSergio del Molino: “No nos interesan tanto los personajes como las teorías que queremos elaborar sobre ellos”Tres niños con un perro. Sentados juntos en el suelo, frente a un telón de fondo de estudio. En el retrato, el acercamiento del fotógrafo nos resulta cálido y natural: hasta el perro parece posar. La mayor, de impecable vestido blanco, abraza suavemente a su hermano, vestido con traje de marinero.
Al lado, el menor va de traje oscuro de pana y apoya su mano sobre su mascota, echada pacíficamente a su lado. La iluminación difusa y suave, propia del retrato de estudio de principios del siglo pasado, resalta la inocencia y nobleza de sus miradas. Un trabajo que revela a un artista en plena madurez creativa en los optimistas años veinte y que, al reverso de la foto, estampa el sello del estudio que lleva su nombre: Pedro N. Montero.Hasta hace unos años, Pedro N. Montero era un secreto envuelto en un enigma. Siendo contemporáneo del arequipeño Max T.
Vargas (considerado el maestro de los hermanos Vargas y del mismo Martín Chambi), el fotógrafo nacido en Piura en 1862 no gozó del mismo predicamento entre los investigadores. ¿Cómo puede perderse la memoria del primer retratista de Piura? Para Andrés Garay, curador de la exposición que en breve le dedicará el ICPNA de Miraflores, este olvido obedece a un dato clave:
Medidas adoptadas y próximos pasos
Medidas adoptadas y próximos pasos
mientras los fotógrafos del sur andino registraron y difundieron con su crédito los importantes hallazgos arqueológicos de su tiempo, Montero no contó con ningún vestigio precolombino que pudiera proyectar a Piura como un territorio atractivo para la mirada foránea. Para el investigador, ese es un factor a tener en cuenta, pues los estudios en la historia de nuestra fotografía suelen valorar especialmente el legado de los fotógrafos del sur, en detrimento de lo que hicieron sus colegas en el resto del territorio nacional.
Por eso, además de bellas piuranas captadas a contraluz, encontramos retratos de jóvenes bailando tondero entre los algarrobos del bosque seco, el caballo de un militar en pleno salto, autos que empiezan a cruzar las polvorientas calles de la ciudad y, cómo no, las devastaciones producidas por el terremoto de 1912 y la posterior inundación de 1925.
1890-1930” presenta placas de vidrio del siglo XIX, cartones originales, postales, así como delicados retratos de sociedad, todo ello acompañado por álbumes de fotos originales y una colección de publicaciones de época que permiten darle a su obra una comprensión más coherente. Apuntaba el redactor de la revista Variedades en su edición del 28 de marzo de 1925: “Gracias al celo y diligencia extraordinarios de nuestro corresponsal gráfico en Piura, don Pedro N.
Investigaciones en curso y medidas legales
Montero, podemos ofrecer a nuestros lectores las interesantes vistas que aparecen en estas páginas, y que reproducen los efectos desastrosos que las lluvias torrenciales y las crecientes enormes del “Piura” han realizado en la ciudad de Pizarro”. El periodista intenta comparar este fenómeno con el también catastrófico sismo que arruinó la urbe norteña en 1912, sin decidir cuál fue peor.
Investigaciones en curso y medidas legales
Para Andrés Garay, investigador de la Universidad de Piura, estos registros son parte de un proyecto divulgativo muy consciente y que Montero inició tempranamente, desde sus primeros fotograbados publicados en el histórico semanario El Perú Ilustrado, en 1889, a los 27 años. “Estamos hablando de un interés precoz por dar a conocer su propia región”, afirma. Un propósito que permanecerá a lo largo de los siguientes 40 años.Reconstruir la biografía y el legado del artista ha sido un rompecabezas para Garay, investigación que él describe como “casi arqueológica”.
En efecto, son veinte años de revisar colecciones familiares, documentos y material de prensa, que permitieron incluso el hallazgo de un pequeño conjunto de placas originales, adquiridas por la colección Jan Mulder y custodiadas por la Universidad de Piura. Todo aquello fue fundamental para entender la complejidad de Montero. “Hemos tenido que hacer una filigrana de datos”, explica el investigador, quien con la ayuda de los colegas José Cerna y Adriana Correa, empezó a tejer una cronología documentada y solvente de su biografía.
Ya en 1887 aparecía su nombre como “agente” en Catacaos (añeja forma de decir corresponsal) de El Perú Ilustrado. En 1896, Montero instala su taller en Piura, exactamente en los bajos del Hotel López, frente a la Plaza de Armas. “La fotografía de P. N. Montero es la mejor”, dicen los anuncios de la prensa local. La publicidad se justifica en una Piura con intensa actividad fotográfica, contándose los nombres de retratistas como Manuel Moral, Fernando Garreaud, Enrique Brüning, los hermanos Hermógenes y Rubén Gálvez Mata, Guillermo Arboleda, Manuel Antonio Menéndez, Esteban Gismondi y Juan A.
Coronado, entre otros.Impulsando un negocio rentable, diez años después Montero se trasladó a un espacio más amplio, en la casa Clark, en los altos de Lee San & Ca., en la esquina de la calle Tacna frente a la iglesia matriz. Ya en 1909 las revistas limeñas Ilustración Peruana y Variedades lo tenían como colaborador regular.
Desde entonces hasta 1927, la investigadora de la Universidad de Piura Adriana Correa contabilizó más de 260 fotografías publicadas en Variedades, la revista dirigida por Clemente Palma.Será el 24 de julio de 1912 cuando Montero salga a la calle y cubra el mayor terremoto que se recuerde en Piura. Podemos imaginar la dolorosa comisión: recorre las derruidas esquinas de la Plaza de Armas y los pabellones derruidos del cementerio; sube a las azoteas para captar los cuatro puntos cardinales de la derruida ciudad.
Según explica Garay, son las primeras imágenes que se conservan, realizadas con una máquina fotográfica moderna, de una catástrofe de tal magnitud.Al año siguiente, el fotógrafo se apunta otra primicia: la primera fotografía aérea de la tierra de Grau, realizada desde el avión de Herbert Tweddle, pionero de la aviación peruana que en un biplano Standard J-1 unió Piura con la capital llevando el correo. Un siglo antes de que se popularizaran los drones, la revista Variedades publicaba esta visión inédita.
¿Quieres recibir las noticias antes que nadie?
Únete a nuestro Canal de WhatsApp y recibe alertas del Perú al instante.
Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .

