Patrick Eckert: “Los gobiernos tienen que dejar de ver la salud como un gasto y verla como una inversión”
Para Patrick Eckert, la innovación en salud ya no puede terminar cuando un laboratorio desarrolla un nuevo medicamento. El desafío empieza también después: cómo financiarlo, incorp...
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- Para Patrick Eckert, la innovación en salud ya no puede terminar cuando un laboratorio desarrolla un nuevo medicamento.
- Con más de 25 años de experiencia en la industria farmacéutica, anteriormente ocupó posiciones directivas en Roche Pharma Brasil, GSK Brasil y Genentech.
Para Patrick Eckert, la innovación en salud ya no puede terminar cuando un laboratorio desarrolla un nuevo medicamento. El desafío empieza también después: cómo financiarlo, incorporarlo de manera sostenible al sistema y, sobre todo, conseguir que llegue a un paciente que puede vivir a cientos de kilómetros de un centro especializado. Eckert asumió este año el liderazgo de Roche Pharma para América Latina, desde donde conduce la estrategia de la compañía en la región.
Con más de 25 años de experiencia en la industria farmacéutica, anteriormente ocupó posiciones directivas en Roche Pharma Brasil, GSK Brasil y Genentech.En conversación con El Comercio durante el Roche Press Day, realizado en Costa Rica, Eckert sostiene que parte de la respuesta a las brechas de acceso está en descentralizar la atención mediante nuevos modelos de administración de tratamientos, telemedicina e inteligencia artificial. Pero plantea también un cambio de fondo:
que los gobiernos dejen de considerar la salud únicamente como un gasto público y comiencen a medirla como una inversión.—Acaba de asumir un nuevo reto con una mirada mucho más amplia sobre América Latina. ¿Con qué sensaciones asume esta responsabilidad?Creo que el momento de la región es súper interesante porque estamos iniciando un diálogo diferente entre las distintas partes del ecosistema.
Antecedentes y situación actual del caso
Antecedentes y situación actual del caso
Eso abre una nueva oportunidad para contribuir de una forma diferente, para que los sistemas se vayan consolidando y consigamos integrar más innovación, pero de una forma sostenible y en la que todos tengamos una parte de responsabilidad.Anteriormente, a lo mejor, una empresa como Roche tenía su innovación, llegaba, vendía el producto y se acababa ahí. Hoy tenemos una responsabilidad mayor:
no solamente explicar cuáles son los beneficios de una innovación, sino pensar, en cada uno de esos ecosistemas, cómo esa innovación puede hacer la diferencia y cómo puede ser integrada de forma sostenible para que el sistema pueda pagarla, darle el seguimiento necesario y tengamos la garantía de que lo que se está invirtiendo en salud tenga un retorno.—Cuando hablamos de innovación solemos pensar inmediatamente en nuevos medicamentos o descubrimientos científicos. Sin embargo, también puede haber innovación en los procesos.
Asignación presupuestal y recursos autorizados
¿Dónde ve las mayores oportunidades?La innovación es también la forma en cómo queremos trabajar juntos para hacer realidad el acceso a esos nuevos medicamentos. Para mí empieza por pensar cómo instalamos formas de pago diferentes. Muchas ya existen en otras partes del mundo, como los modelos de riesgo compartido.Cuando llega un tratamiento nuevo, no debería ser solamente el pagador quien tome el riesgo de apostar por algo.
Asignación presupuestal y recursos autorizados
Nosotros, como industria, también debemos poner de nuestra parte una garantía para que solamente se pague por aquello que realmente trae un resultado para el paciente.Esa inversión en salud debe traducirse no solamente en un mejor resultado para el paciente, sino también en su reintegración al sistema socioeconómico. Para mí, esa es innovación.La innovación después del producto es cómo vamos a hacer realidad que ese producto llegue a las manos del paciente.
Tenemos que innovar en modelos de financiamiento, en la forma de predecir cuántos pacientes se pueden beneficiar y en que cada uno tome su responsabilidad para que ese tratamiento se vuelva una realidad.—En el Perú existe un sistema muy centralizado y esta es también una realidad presente en otros países de América Latina. ¿Cómo innovar en las zonas rurales y acortar esa brecha?Estamos justamente probando algunos nuevos modelos de descentralización. ¿Qué es descentralizar?
Ayudar a los gobiernos a organizarse para que esos pacientes no siempre tengan que viajar 300 o 400 kilómetros hasta llegar a un centro de referencia o a una capital. Y eso hoy es muy factible.Primero, existen nuevas innovaciones y productos que no siempre tienen que ser aplicados en un centro hospitalario. Hoy hay tecnologías subcutáneas que ya no requieren, como ocurría con las infusiones en el pasado, que estés necesariamente en un hospital. Si todo está bien organizado, pueden administrarse en una pequeña clínica o incluso en una farmacia.
Medidas adoptadas y próximos pasos
Además, el seguimiento del paciente puede hacerse mediante telemedicina. El paciente no siempre tiene que desplazarse hasta el hospital para realizar ese seguimiento.Y hay una tercera parte: la eficiencia que pueden incorporar los sistemas. Tenemos hospitales sobrecargados, con muchos pacientes esperando. Hoy la inteligencia artificial puede ayudar a los médicos a ser más eficientes, por ejemplo, en la lectura de una biopsia o de un examen.La inteligencia artificial puede hacer una prelectura y permitir que el médico se concentre en los datos generales adaptados a ese paciente.
Eso puede reducir considerablemente el tiempo dedicado a la lectura de los exámenes y permitirle atender a más pacientes. Hay una serie de acciones que podemos tomar para hacer más eficiente el sistema y evitar que el paciente tenga que viajar todo ese tiempo para tratarse y acceder a la innovación.—La tecnología, los datos y la inteligencia artificial parecen convertirse en piezas claves de este nuevo paradigma. La pandemia también nos enseñó la necesidad de agilizar la toma de decisiones. ¿Cómo ve este cambio?Desgraciadamente, muchas veces progresamos cuando existe una urgencia.
Ahora esa urgencia tenemos que crearla mediante el diálogo para poder contribuir junto con los sistemas.Y no se trata solamente del pagador y de la industria. También está la sociedad, están los médicos y muchas veces las asociaciones de pacientes. Todos tenemos un papel para generar ese sentimiento de urgencia.La prioridad que tiene hoy la salud en muchas agendas gubernamentales, desgraciadamente, no es la primera.
Son temas complejos que no siempre responden a una necesidad política inmediata.Tenemos que evitar que la salud termine siendo despriorizada porque quizá no ofrece un retorno inmediato durante el período en que una autoridad puede capitalizarlo políticamente. La salud tiene que ser vista como una inversión y como un compromiso de largo plazo. —Octubre es un mes clave por el cáncer de mama. Pese a que existen tratamientos cada vez más personalizados, muchas pacientes siguen llegando tarde al diagnóstico.
¿Cómo cerrar la brecha entre los avances científicos y lo que realmente recibe una paciente en América Latina?El punto de partida es la atención primaria. Tenemos que ayudar a los sistemas a contar con una atención primaria mejor organizada. Ahí podemos utilizar muchas de las herramientas existentes para garantizar que el diagnóstico temprano se realice en ese primer punto de contacto con el paciente.Muchas veces tenemos hospitales de primer, segundo y tercer nivel.
Si el punto de partida es el hospital de primer nivel, ahí tenemos que tener no solamente las herramientas, sino también la conexión entre los sistemas y los hospitales, para que ese paciente no se pierda durante tres, cuatro o seis meses hasta que sea indicado para un tratamiento.Eso es lo que pasa en muchos casos. Hay pacientes que llegan a hacerse una primera mamografía y, hasta que después reciben seguimiento, algunas veces puede pasar hasta un año.¿Y qué ocurre? Si esa paciente ya tenía rasgos de un cáncer de mama, llegará en una fase más avanzada.
Y una fase más avanzada implica un tratamiento mucho más costoso y, desgraciadamente, menores oportunidades de recuperación.Así pierde todo el mundo.
Pierde la paciente, pierde el sistema porque su tratamiento resulta mucho más costoso y, peor aún, muchas veces hablamos de mujeres en edades productivas que no logran reincorporarse a la actividad socioeconómica.—Después de todo lo discutido, si pudiera tomar una sola decisión capaz de mejorar el panorama de la salud en América Latina, ¿cuál sería?Que hoy y durante los próximos años todos los gobiernos quitaran la salud de la categoría de gasto y la vieran como una inversión.Los datos que tenemos comprueban eso.
Si uno invierte un dólar, existe un retorno de entre dos y cuatro dólares sobre esa inversión, siempre y cuando el sistema esté bien organizado.Es ahí donde queremos ofrecer nuestra ayuda para conseguir sistemas más eficientes. No se trata simplemente de comprar más medicamentos. Se trata de cómo usamos lo que tenemos hoy de la forma más eficiente posible para generar un retorno más inmediato y comprobar que la inversión realizada en ese paciente también puede generar un retorno para el país. VIDEO RECOMENDADO
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .


