Menos estudiantes, mayores desafíos
Los resultados del PISA 2025 vuelven a evidenciar las diferencias en el aprendizaje entre países. En matemáticas, China encabeza la clasificación con 612 puntos, casi 150 por encim...
Escucha esta noticia narrada en audio

Los resultados del PISA 2025 vuelven a evidenciar las diferencias en el aprendizaje entre países. En matemáticas, China encabeza la clasificación con 612 puntos, casi 150 por encima del promedio de la OCDE. Siete de los diez primeros puestos corresponden a sistemas educativos asiáticos, entre ellos Singapur, Macao y Taiwán. El Perú ocupa el puesto 68, mientras Chile se ubica en el 46. Estas diferencias adquieren especial relevancia cuando se considera que la calidad de la educación será determinante para enfrentar los cambios demográficos de las próximas décadas.
PISA evalúa a estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias. No se limita a medir conocimientos memorizados, sino también la capacidad de aplicarlos para resolver problemas. Aunque los puntajes disminuyeron en numerosos países, las diferencias entre sistemas educativos siguen siendo considerables. El predominio asiático muestra que el desarrollo educativo puede transformarse a lo largo del tiempo. Algunas de las economías que hoy destacan tenían hace pocas décadas condiciones de desarrollo muy distintas.
Sus resultados reflejan procesos de mejora sostenidos que trascienden una medición específica. En América Latina, las experiencias de Chile, Uruguay y Costa Rica también permiten examinar qué factores contribuyen a sostener mejores desempeños relativos, incluso en contextos de retroceso. Otro hallazgo relevante es el desempeño en lectura, que presenta resultados relativamente bajos incluso entre algunos de los sistemas mejor posicionados.
En paralelo, PISA identifica una asociación entre el uso intensivo de dispositivos digitales para actividades recreativas y menores resultados en matemáticas. Los estudiantes que dedican más de cuatro horas diarias a estas actividades fuera de la escuela tienden a obtener menores puntajes y a experimentar un menor sentido de pertenencia. El uso moderado, en cambio, se relaciona con mejores resultados que tanto la ausencia de uso como el consumo excesivo.
Esta asociación no demuestra que las pantallas sean la causa del menor rendimiento, pero plantea la necesidad de comprender cómo los hábitos digitales se relacionan con el aprendizaje. En el Perú aparece además otra señal. La proporción de estudiantes que afirma que sus padres les preguntan semanalmente qué hicieron en la escuela cayó de 69% en el 2022 a 58% en el 2025. Esta reducción sugiere cambios en el acompañamiento familiar, una dimensión que, junto con la calidad de la enseñanza y las condiciones del entorno, forma parte de la experiencia educativa.
Estos resultados adquieren una relevancia adicional cuando se observan junto con los cambios demográficos del país. Según el Censo 2025 del INEI, la tasa global de fecundidad disminuyó de 2,4 hijos por mujer en el 2013 a 1,7 en el 2025. Detrás del promedio existen diferencias importantes. En el área urbana alcanza 1,6 hijos, frente a 2,5 en la rural. Lima Metropolitana registra 1,3, mientras Amazonas y Loreto llegan a 2,8. Menos nacimientos hoy significan menos estudiantes mañana.
Esto modificará progresivamente la demanda de infraestructura, docentes y servicios educativos, pero no de manera uniforme. Algunas localidades podrían enfrentar una reducción de matrícula, mientras otras seguirán necesitando ampliar su cobertura. La transición demográfica exigirá, por tanto, una planificación educativa diferenciada que considere tanto la evolución de la población como las brechas de aprendizaje existentes. El Perú todavía se encuentra dentro de su bono demográfico, pero esta ventana comenzará a cerrarse.
Según las proyecciones del INEI, alrededor del 2040 la dependencia de los adultos mayores superará por primera vez a la infantil. Esto implica que, progresivamente, habrá menos jóvenes ingresando al mercado laboral y una población mayor que demandará más recursos para salud, cuidados y pensiones. Una fuerza laboral menos numerosa y con una formación educativa insuficiente podría comprometer la productividad y el crecimiento económico del país.
Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .


