Menopausia en Perú: 7 de cada 10 mujeres no buscan ayuda médica por sus síntomas
Especialistas advierten que la salud femenina no debería quedar concentrada en los años reproductivos. La transición menopáusica puede afectar el sueño, la sexualidad, el estado de...
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- ## Especialistas advierten que la salud femenina no debería quedar concentrada en los años reproductivos.
- Durante años, hablar de salud femenina estuvo asociado principalmente con la menstruación, la anticoncepción, el embarazo y la maternidad.
Especialistas advierten que la salud femenina no debería quedar concentrada en los años reproductivos. La transición menopáusica puede afectar el sueño, la sexualidad, el estado de ánimo, los huesos, el metabolismo y la salud cardiovascular.
Durante años, hablar de salud femenina estuvo asociado principalmente con la menstruación, la anticoncepción, el embarazo y la maternidad. Pero existe otra etapa que puede extenderse durante varios años y que todavía recibe mucha menos atención: la transición hacia la menopausia.
La menopausia no es una enfermedad, sino una transición biológica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la mayoría de mujeres la experimenta entre los 45 y 55 años y que la perimenopausia —el periodo previo y hasta un año después de la última menstruación— puede durar varios años. Durante ese proceso pueden aparecer síntomas físicos, emocionales, mentales y sociales que, en algunas mujeres, afectan de manera importante su calidad de vida.
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
En Perú, el problema no es únicamente la presencia de síntomas, sino que muchas mujeres no llegan a consultar por ellos.
Un estudio realizado en 2024 con 787 mujeres de entre 40 y 70 años atendidas en establecimientos del primer nivel de atención de Lima encontró que el 71,3% no buscaba ayuda médica por los síntomas asociados a la menopausia y que el 86,5% no utilizaba terapia hormonal. Entre las manifestaciones más frecuentes estuvieron la fatiga (76,9%), el dolor de cabeza (74,8%) y el insomnio (71%). Además, el 46,9% presentó síntomas moderados y el 8,4%, síntomas intensos.
Para Maribel Dextre, expresidenta de la Sociedad Peruana del Climaterio y actual integrante de la Junta Directiva de la Sociedad Peruana de Obstetricia y Ginecología, uno de los principales problemas es precisamente la normalización de estas molestias.
La menopausia no son solo los bochornos
Los sofocos y los sudores nocturnos son probablemente los síntomas más conocidos, pero están lejos de ser los únicos. Dextre explica que durante esta transición también pueden aparecer alteraciones del sueño, fatiga, cambios en la composición corporal, dolores articulares, palpitaciones y dificultades de concentración.
Medidas adoptadas y próximos pasos
En el plano emocional pueden presentarse irritabilidad, ansiedad y cambios del estado de ánimo y, en mujeres vulnerables, síntomas depresivos. A ello se suman cambios en la salud sexual y genitourinaria: sequedad vaginal, ardor, dolor durante las relaciones sexuales, síntomas urinarios y modificaciones en el deseo sexual.
La OMS también reconoce entre las manifestaciones asociadas a la menopausia el insomnio, los cambios de ánimo, la ansiedad, la sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones sexuales y la incontinencia.
Pero existe otra razón para no reducir la conversación a los bochornos: la transición menopáusica también representa una oportunidad para revisar la salud de la mujer a largo plazo.
Una revisión publicada en la Revista Peruana de Ginecología y Obstetricia también advierte que durante la posmenopausia los cambios hormonales favorecen una mayor acumulación de grasa visceral y pueden contribuir a la resistencia a la insulina y al riesgo cardiometabólico.
El corazón y los huesos también entran en la conversación
La menopausia debería ser, según Dextre, una ventana para la prevención. “No solamente debemos tratar síntomas, debemos preguntarnos cómo queremos que esa mujer llegue a los 60, 70 y 80 años”, sostiene.
Declaraciones y posturas de los involucrados
La OMS señala que la disminución de estrógenos asociada a la menopausia puede modificar el riesgo cardiovascular y que la pérdida de densidad ósea contribuye al aumento del riesgo de osteoporosis y fracturas.
En esa línea, el propio Ministerio de Salud (Minsa) ha llamado este año a prestar atención a la menopausia desde una perspectiva preventiva. En abril, el sector señaló que la perimenopausia puede comenzar años antes de la menopausia y recomendó identificar tempranamente los cambios físicos y metabólicos. En junio, volvió a remarcar la importancia de contar con información y acompañamiento profesional durante esta etapa.
El Minsa también ha advertido que la osteoporosis afecta especialmente a las mujeres después de la menopausia y ha recomendado fortalecer la salud ósea mediante alimentación adecuada y hábitos saludables.
¿Y qué pasa con la atención en el sistema de salud?
Para Dextre, el reto peruano no se resolvería únicamente aumentando el número de ginecólogos. La especialista considera necesario fortalecer el primer nivel de atención para que los profesionales puedan reconocer los síntomas, identificar factores de riesgo, realizar una evaluación inicial y determinar cuándo corresponde derivar a ginecología u otras especialidades.
Una atención integral debería permitir evaluar presión arterial, peso y composición corporal, riesgo cardiovascular y metabólico, salud ósea, salud mental, sexualidad, síntomas genitourinarios, prevención del cáncer y hábitos de vida.
El problema adquiere una dimensión territorial. Dextre advierte que fuera de Lima existen brechas en el acceso a especialistas, estudios diagnósticos y opciones terapéuticas. Además, las experiencias de las mujeres no son necesariamente iguales: las condiciones económicas, culturales y geográficas pueden modificar tanto la manera en que se viven los síntomas como la posibilidad de buscar atención.
La evidencia peruana disponible también apunta en esa dirección. Investigaciones realizadas en poblaciones rurales de la sierra han encontrado que la experiencia del climaterio está condicionada por factores socioculturales y que los síntomas no se presentan de manera uniforme entre las mujeres.
Antecedentes y situación actual del caso
¿Todas las mujeres necesitan terapia hormonal?
No. Y esa es precisamente una de las discusiones que deberían salir de los extremos.
Antecedentes y situación actual del caso
Dextre sostiene que la terapia hormonal para la menopausia continúa siendo el tratamiento más eficaz para los síntomas vasomotores, como los sofocos y sudores nocturnos, pero recalca que no existe un tratamiento único para todas las mujeres.
La OMS también señala que existen intervenciones hormonales y no hormonales para aliviar los síntomas y que la elección debe considerar la historia clínica, los valores y las preferencias de cada mujer.
De acuerdo con Dextre, en una mujer sana, sintomática, menor de 60 años o dentro de los primeros 10 años desde la menopausia y sin contraindicaciones, la relación entre beneficios y riesgos de la terapia hormonal suele ser favorable. Sin embargo, existen situaciones en las que la terapia hormonal sistémica generalmente no se recomienda, entre ellas determinados cánceres hormonodependientes, antecedentes de trombosis o embolia pulmonar, accidente cerebrovascular, infarto, enfermedad hepática significativa o sangrado vaginal sin explicación.
Por ello, insiste, no debería iniciarse una terapia hormonal por cuenta propia. La decisión debe partir de una evaluación médica individualizada y de un seguimiento posterior.
En el caso de síntomas genitourinarios, además, existen tratamientos locales y otras alternativas, como los hidratantes vaginales.
La deuda: hablar de la mujer después de los 40
Para la especialista, el cambio más importante debería ser cultural y sanitario al mismo tiempo.
La OMS coincide en que la menopausia continúa siendo una etapa poco reconocida y poco atendida de la salud femenina. El organismo plantea que la atención durante la transición menopáusica debería formar parte de los servicios de salud y que los profesionales necesitan mayor capacitación para reconocer los síntomas y orientar sobre las alternativas disponibles.
En Perú, el primer paso podría ser que una mujer no tenga que esperar a que los síntomas se vuelvan incapacitantes para preguntar qué está ocurriendo.
Porque la menopausia no marca el final de la salud reproductiva y mucho menos el final de la vida activa de una mujer. Puede ser, en cambio, el momento en que el sistema de salud empiece a mirar de manera integral cómo quiere llegar esa mujer a los 60, 70 y 80 años.
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por La República .


