Las evidencias del fondo marino de la Antártida revelan cómo el hielo detuvo su retroceso y avanzó 65 kilómetros
Este descubrimiento es clave para mejorar las predicciones sobre el deshielo en el continente helado....
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- ## Este descubrimiento es clave para mejorar las predicciones sobre el deshielo en el continente helado.
- Una enorme acumulación de sedimentos bajo el mar de la Antártida Oriental conserva las huellas de un episodio clave en la historia de su capa de hielo: tras retroceder al final de la última glaciación, el hielo se estabilizó y avanzó unos 65 kilómetros hacia el océano antes de reanudar su retirada.
Este descubrimiento es clave para mejorar las predicciones sobre el deshielo en el continente helado.
Una enorme acumulación de sedimentos bajo el mar de la Antártida Oriental conserva las huellas de un episodio clave en la historia de su capa de hielo: tras retroceder al final de la última glaciación, el hielo se estabilizó y avanzó unos 65 kilómetros hacia el océano antes de reanudar su retirada. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre los factores que controlan el comportamiento de los glaciares.
La estructura se encuentra en la bahía de Vincennes, tiene unos 260 metros de altura y se extiende a lo largo de 65 kilómetros. Con un volumen superior a los 580 kilómetros cúbicos, es la mayor formación aislada de este tipo conocida hasta ahora en una plataforma continental cubierta por glaciares. El estudio, liderado por la Universidad de Kiel y el Instituto Alfred Wegener de Alemania, fue publicado en la revista Geophysical Research Letters .
Medidas adoptadas y próximos pasos
Investigaciones en curso y medidas legales
Una estructura de sedimentos revela la historia del hielo antártico
La formación, conocida como grounding-zone wedge o cuña de la zona de anclaje, surgió en el límite entre el hielo apoyado sobre el fondo marino y la plataforma de hielo flotante. Durante el retroceso de la capa de hielo de la Antártida Oriental, esta frontera permaneció estable durante un periodo prolongado. En ese intervalo, los sedimentos transportados bajo el glaciar se acumularon hasta formar una estructura con forma de cuña.
Vista desde el buque de investigación Polarstern durante la expedición PS141 en la bahía de Vincennes, frente a la costa de la Antártida Oriental. Foto: Sebastian Krastel
Medidas adoptadas y próximos pasos
Los investigadores reconstruyeron su evolución a partir de 340 kilómetros de datos sísmicos de alta resolución, recopilados durante la expedición PS141 a bordo del buque alemán Polarstern, a comienzos de 2024. También analizaron información sobre la profundidad del fondo marino y los sedimentos. Las imágenes revelaron distintas capas de material que avanzan hacia el océano y muestran cómo los restos procedentes del interior del continente quedaron depositados en el límite del hielo.
El relieve del fondo marino frenó el retroceso y permitió un nuevo avance
Los datos señalan que el terreno submarino desempeñó un papel decisivo en la estabilización del hielo. En el punto donde se detuvo el retroceso, los científicos identificaron un cambio en la pendiente del fondo marino y señales de un subsuelo más compacto. Estas características habrían aumentado la resistencia al movimiento del glaciar y favorecido la estabilidad de su zona de anclaje.
Los investigadores reconstruyeron la estratificación interna de una cuña de zona de contacto con el lecho marino, un cuerpo sedimentario masivo, con un detalle sin precedentes. Foto: Sebastian Krastel
La acumulación progresiva de sedimentos permitió que el límite del hielo avanzara de nuevo hacia el mar unos 65 kilómetros. Los científicos estiman que la cuña se formó después del último máximo glacial, hace aproximadamente 20.000 años. Un modelo basado en supuestos simplificados sobre el transporte de sedimentos calcula que el proceso pudo durar cerca de 4.000 años.
El hallazgo ayudará a mejorar las predicciones sobre el deshielo de la Antártida
La capa de hielo de la Antártida Oriental es la mayor masa de hielo del planeta. Su desaparición completa elevaría el nivel global del mar unos 52 metros. Por ello, comprender cómo responde ante los cambios ambientales resulta esencial para calcular su evolución futura.
La bahía de Vincennes tiene especial importancia porque recibe el hielo del glaciar Vanderford, uno de los que retroceden con mayor rapidez en la región. Además, las aguas relativamente cálidas de las profundidades oceánicas aceleran la pérdida de hielo en esta zona.
Declaraciones y posturas de los involucrados
El geocientífico Johann Klages, del Instituto Alfred Wegener y coautor del trabajo, destacó que las variaciones de la pendiente y las propiedades geológicas del lecho marino pueden modificar la estabilidad del hielo. Estos factores, señaló, todavía no están suficientemente representados en los modelos numéricos de las capas de hielo.
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por La República .

