La quinta miraflorina donde vivió Vargas Llosa (crónica)
Centro de estudios: Universidad Nacional Mayor de San Marcos...
Escucha la noticia completa con voz natural

- Centro de estudios: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
- Eran las primeras horas de un martes de invierno que parecía más bien un día de verano cuando llegué a la quinta de la calle Porta, en Miraflores.
Centro de estudios: Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Eran las primeras horas de un martes de invierno que parecía más bien un día de verano cuando llegué a la quinta de la calle Porta, en Miraflores. Una hora antes había partido desde el parque Kennedy, poblado de gatos y pinturas.
No tenía miedo. Sentía algo más fuerte y divertido: curiosidad. Mis pasos me llevaban hacia una aventura que, sin saberlo, terminaría por superar mis expectativas.
Medidas adoptadas y próximos pasos
Medidas adoptadas y próximos pasos
Doblé una esquina, caminé un tramo en línea recta y luego otro hacia la izquierda. Allí estaba. Un patio enrejado lleno de macetas; un pasillo gris y paredes de ladrillos ocres sobre las que el sol dejaba, de vez en cuando, sus destellos.
Recorrí la quinta con la mirada hasta encontrar en la parte superior izquierda de la entrada una pequeña placa de cerámica adornada con patrones azules y amarillos: Jr. Porta 566. Había llegado.
Tomé un par de fotografías de la fachada. Estaba a punto de irme cuando una señora con un manojo de llaves en la mano me preguntó con ternura:
Le respondí que no. Entonces, antes de que continuara su camino, le pregunté si vivía allí.
Sí, me dijo. Llevaba recorriendo los pasillos de esa quinta desde hacía 72 años, y además se había encargado de adornar la entrada con geranios rosados sembrados en macetas colgantes.
—Aquí vivió Mario Vargas Llosa, ¿cierto? —pregunté.
Declaraciones y posturas de los involucrados
Miré hacia el interior sintiendo que acababa de perder la remota posibilidad de entrar. Entonces ella dijo:
La frase quedó suspendida entre nosotras. Carmen sonreía. Al notar mi fascinación, me propuso entrar. Abrió la puerta y aceptó que la entrevistara. Apenas cruzamos, señaló el departamento más cercano a la entrada, identificado con la letra B.
Me senté junto a ella bajo la sombra de una pared ocre, rodeada de sábilas puntiagudas. Carmen empezó a contarme su historia. Llegó a la quinta cuando tenía ocho años. Setenta y dos años después, seguía caminando por aquellos departamentos llenos de historia.
Recordó a Mario Vargas Llosa (1936-2025), su vecino en la quinta desde 1950, como un chico habilísimo. Siempre llevaba una bolsita en el hombro con libros. A veces él descansaba en la escalera mientras ojeaba uno de ellos. Cuando jugaba con los demás niños, sacaban papelotes para dibujar y pintar por todo el patio.
También recordó que Mario se interesaba por lo que pensaban los demás. Les preguntaba su opinión sobre distintos asuntos y les recomendaba leer para asegurarse un futuro. Carmen no olvidó a quien fue, tal vez, la persona más importante para Mario: su mamá, la señora Dora, pues era ella a la que más veía en el departamento de aquella quinta miraflorina. Carmen dijo que Mario era “un anís”, impecable.
Sus palabras me hicieron recordar un pasaje de sus memorias, El pez en el agua (1993), donde Vargas Llosa relata su propia relación con la limpieza y el orden.
Me habló también de su abuelita, otra Carmen. Según mi entrevistada, ella tenía grandes expectativas en Vargas Llosa: sabía que haría algo grande y que le esperaba un futuro brillante y literario.
Cuando terminó de contarme, la señora Carmen parecía alegre. Me dejó una certeza: eran esos recuerdos los que seguían motivándola a ponerse de pie cada día y la hacían vivir un poco más.
Nos levantamos del murito. Le agradecí y salimos. Ella tomó el camino hacia una tiendita, yo seguí con dirección al mar.
Llegué al Malecón de la Reserva. Un guía que acompañaba a unos turistas me permitió descubrir el Intihuatana, la escultura de Fernando de Szyszlo. Después encontré un pequeño acceso a una zona del acantilado. Lo crucé y seguí el sendero marcado por las pisadas.
El mar y el cielo parecían separados apenas por una línea. Entonces, pensé en la señora Carmen y en lo que sus recuerdos significaban para ella. Tal vez recordar también sea una forma de seguir viviendo.
- Descargue en este enlace el número 21 del suplemento La Crónica Universitaria.
- El suplemento La Crónica Universitaria es una apuesta del Diario Oficial El Peruano y la Agencia de Noticias Andina para poner en valor los textos de periodismo narrativo elaborados por estudiantes de las diferentes universidades de todo el país.
La Crónica Universitaria, Mario Vargas Llosa, Miraflores, quinta, Porta
En la cuadra 5 de la calle Porta, la señora Carmen asegura haber jugado de niña con quien sería el nobel peruano.
En este pasaje tranquilo de la calle Porta vivió el novelista en la década de 1950. Foto: Lizbeth Gutiérrez Colán
¿Quieres recibir las noticias antes que nadie?
Únete a nuestro Canal de WhatsApp y recibe alertas del Perú al instante.
Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Peruano .


