La memoria de Luis E. Valcárcel vuelve al Museo Nacional de la Cultura Peruana (crónica)
Su última máquina de escribir -una Adler Tippa portátil- espera el teclear de las ideas. La cigarrera y el maletín llevan grabados en sus lomos su nombre, con esa “E.” que lo parti...
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- Su última máquina de escribir -una Adler Tippa portátil- espera el teclear de las ideas.
- Un retrato que le hizo Apu-rimak (Alejandro González Trujillo) y un grabado de Sabogal; condecoraciones, fotografías, carnés, algunos de los 40 libros que escribió, artículos, amén de una línea de tiempo, dan fe de un hombre vivió casi una centuria y fue peruano: el amauta Luis E.
Su última máquina de escribir -una Adler Tippa portátil- espera el teclear de las ideas. La cigarrera y el maletín llevan grabados en sus lomos su nombre, con esa “E.” que lo particularizaba. El frac espera la próxima ceremonia. Y heme aquí los binoculares, el reloj, la wincha y una libreta de apuntes dando testimonio de tierra, humedad y golpes de calor en los trabajos de campo.
Un retrato que le hizo Apu-rimak (Alejandro González Trujillo) y un grabado de Sabogal; condecoraciones, fotografías, carnés, algunos de los 40 libros que escribió, artículos, amén de una línea de tiempo, dan fe de un hombre vivió casi una centuria y fue peruano: el amauta Luis E. Valcárcel (1891-1987). Mira desde un retrato que le hizo Baldomero Pestana, en el ala izquierda del Museo Nacional de la Cultura Peruana (MNCP), que el propio Valcárcel fundó en el año 1946.
La muestra temporal “El legado visionario de Luis E. Valcárcel. 80 años salvaguardando nuestro arte popular” y todo el MNCP, en la avenida Alfonso Ugarte, respiran el pensamiento de uno de los intelectuales más importantes del Perú: Valcárcel , para quien el arte popular era un testimonio de un largo proceso histórico y social. Él impregnó con la impronta indigenista la gestión patrimonial y educativa del país.
Medidas adoptadas y próximos pasos
Medidas adoptadas y próximos pasos
Por eso, este mediodía, los maestros del arte popular han llegado para la inauguración de la exposición. Y un grupo de folclor baila un santiago con arqueólogos, intelectuales, maestros artesanos y descendientes de Valcárcel.
Por ello, el viceministro propone que, además de homenajes como el actual, se debe establecer en el MNCP una sala Valcárcel, “porque él es el director por antonomasia de este museo”. Comenta que los herederos de Valcárcel tienen diversas piezas personales, que permitirían ir renovando con exposiciones temporales. “Eso ayudaría a las nuevas generaciones a conocer mejor su figura”, acota.
Porque sin el trabajo de Valcárcel sería difícil comprender la cultura popular peruana tal como la vemos hoy. “Un trabajo muy importante que hicieron Valcárcel y otros intelectuales fue preservar la memoria a través de los objetos. De esa manera, los museos son los repositorios de nuestra memoria colectiva y, especialmente, de las clases populares, como el caso del Museo de la Cultura Peruana”, explica el arqueólogo Henry Tantaleán.
En el año 1925, Valcárcel descubrió en el altiplano la cultura Pukara y trazó una continuidad de ella con la artesanía creada en el pueblo Pucará, en Lampa, Puno. “Valcárcel y otros trataron de verlo como un proceso histórico que empezaba con los primeros pobladores, pero llegaba hasta nuestros días”, dice el académico.
Valcárcel tuvo formación diversa y se le puede definir como uno de los pioneros de los estudios multidisciplinarios en el país. “Él unió todos esos campos y tuvo un gran intercambio con diferentes intelectuales, del Perú y el extranjero. Desde el punto de vista de metodológico, supo complementar muy bien los campos históricos, arqueológicos y sociológicos, creando síntesis de las cuales tenemos grandes libros que publicó a lo largo de su vida”, agrega Tantaleán.
Amén de su actividad intelectual, en su extensa trayectoria Valcárcel desarrolló una valiosa preocupación por la institucionalidad y la gestión cultural, que inició en el Cusco -la ciudad donde creció-, hasta los diversos puestos públicos que ocupó en Lima.
En 1913 fundó en la ciudad imperial el Instituto Histórico del Cusco; luego, en Lima, en 1931, el Museo Nacional: en 1946, el MNCP y crea el Instituto de Arte Peruano, el Instituto de Estudios Etnográficos y el Instituto de Estudios Históricos; cuando asume el cargo de ministro de Educación, en 1945, crea espacios para la educación técnica, la educación bilingüe, impulsó la educación rural y el arte popular.
Presenta a Valcárcel en ese contexto histórico de la gestión cultural en el Perú. “Fueron hombres de su época, funcionarios públicos, que tomaron decisiones y priorizaron determinados elementos culturales; pero, al mismo tiempo, obviaron otras. Con el tiempo, y de acuerdo a las nuevas sensibilidades en el país, vamos recuperando algunos de los olvidos de esos tempranos gestores. Por ejemplo, Julio C. Tello y Valcárcel fueron andinocéntricos.
Hoy tenemos una lectura mucho más compleja sobre nuestra riqueza cultural, validamos las tradiciones afroperuanas, las tradiciones culturales amazónicas, reflexionadas como parte de un país diverso y multicultural”, acota La Serna.
El Centro & Archivo Luis E. Valcárcel salvaguarda alrededor de 50 000 documentos del intelectual , donde figura su correspondencia con intelectuales del país y el extranjero; además de 10 000 fotografías, de las décadas de 1920 y 1930, de Martín Chambi, Juan Manuel Figueroa Aznar y otros fotógrafos de la época.
Fernando Brugué Valcárcel, es nieto del intelectual y director de dicho centro. Para él y otros descendientes del autor de Tempestad en los Andes (1927), es un honor presentar finalmente la exposición temporal en el museo que su abuelo fundó.
Recuerda que gracias a Valcárcel se lograron convenios para el desarrollo de investigaciones con instituciones del extranjero, como las universidades de Yale y de Columbia y la fundación Rockefeller, entre otras. Sobre todo, estamos ante un gran defensor del arte popular. En este norte, fundó la revista Folklore americano , del cual fue su primer director durante los primeros 18 números.
En el extranjero impactó tempranamente cuando Valcárcel integró la Misión Peruana de Arte Incaico, que cosechó mucho éxito en escenarios de Buenos Aires, La Paz y Montevideo: en 1923 fue el primer grupo folclórico que salió del país.
Enfatiza en el trabajo de Valcárcel como gestor cultural, el cual tiene una repercusión a escala internacional. Así, por ejemplo, en Chile existen investigadores interesados en estudiar la colección del MNCP. Y a nivel local, el museo se preocupa en que otros públicos (como las personas con discapacidad) tengan contacto con estas piezas de la cultura popular peruana y se identifiquen con la nación. Es parte de la tarea de Luis E. Valcárcel, que ocho décadas después, sigue vigente.
- La exposición temporal “80 años salvaguardando nuestro arte popular. El legado visionario de Luis E. Valcárcel”, se puede visita hasta el 21 de diciembre, de martes a sábado, de 9 a. m. a 4:30 p. m., en el Museo Nacional de la Cultura Peruana (Av. Alfonso Ugarte 650, Lima). Ingreso libre.
- Para 2027 se lanzará una edición conmemorativa por el centenario de la publicación del libro “Tempestad en los Andes”, de Luis E. Valcárcel, cuya primera edición incluye prólogo de José Carlos Mariátegui y colofón de Luis Alberto Sánchez.
- Valcárcel participó también en la creación del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), el Instituto Indigenista Peruano, el Instituto Cultural Peruano Norteamericano (Icpna) y otras. Además, trabajó en la Unesco y en el Comité Interamericano de Folklore.
El MNCP inauguró exposición “80 años salvaguardando nuestro arte popular”, dedicada a su fundador.
Hasta el 21 de diciembre se puede visitar la muestra dedicada a uno de los intelectuales peruanos más importantes del siglo XX. ANDINA/Ricardo Cuba
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Peruano .


