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La cabeza de Jonás abre los ojos en Lima, por Eduardo González Viaña

El periodo de la Inquisición en Perú está documentado por la bibliografía y la memoria popular. Resulta inevitable que de esta confluencia surjan personajes peculiares como Jonás C...

Por Redacción PeruAlDia•jueves, 1 de octubre de 2026, 11:36 a. m.•5 min de lectura
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La cabeza de Jonás abre los ojos en Lima, por Eduardo González Viaña
Fotografía capturada por La República.
En Síntesis • Lo que debes saber
  • “A Jonás Caravelí lo ahorcaron y lo dejaron colgado, secando.
  • “Salado” tiene esa significación en el Perú porque el primer hombre ajusticiado por la Inquisición fue don Mateo Salado, un rico comerciante francés al cual el Tribunal del Santo Oficio del virreinato del Perú condenó a muerte por supuesta herejía.
“A Jonás Caravelí lo ahorcaron y lo dejaron colgado, secando. Después de una semana, cuando ya estaba bien seco, lo bajaron del algarrobo para darle piadosa sepultura, pero allí abajo el airecito frío, el olor de la miel de algarrobina y el sabor de la boñiga de vaca lo hicieron revivir… y se escapó”. “Salado” es una palabra que designa a una persona con mala suerte. Así se le dice en el Perú, pero no en España, donde significa “persona con mucho sentido del humor”. Estas extensiones semánticas suelen aplicarse a lo que el diccionario designa como salobre o salino.
“Salado” tiene esa significación en el Perú porque el primer hombre ajusticiado por la Inquisición fue don Mateo Salado, un rico comerciante francés al cual el Tribunal del Santo Oficio del virreinato del Perú condenó a muerte por supuesta herejía. En realidad, la Inquisición trataba de apoderarse de sus bienes y lo logró. Lo quemaron vivo en la plaza de Armas de Lima. Acabo de estar leyendo los Anales de la Inquisición de Lima de Ricardo Palma (publicado en la Tipografía de Aurelio Alfaro, calle de Baquíjano Núm.

317, en 1863), y me he encontrado con decenas de castigos que parecen inventados al momento por jueces desequilibrados y con mucha iniciativa para el mal. Por supuesto, los inquisidores desconocían el principio universal de que no se puede aplicar una pena sin una previa ley antes de que el supuesto delito fuera cometido. “¿Y qué pasó con Jonás Caravelí?

Medidas adoptadas y próximos pasos

Medidas adoptadas y próximos pasos

La segunda vez, le dieron garrote vil y lo enterraron con los pies y brazos atados, y con una venda sobre los ojos por si acaso se despertara para que cavara hacia abajo, y así fue, pero dicen que cavó hasta llegar a un ojo de agua y logró fugarse por un pozo”. El descuartizamiento de Túpac Amaru y el castigo que se dio a un centenar de mujeres de su parentela fueron también fruto del desequilibrio del corregidor Areche, quien de ninguna manera entendía los principios de la civilización humana. "Penitenciado por la Inquisición" de Pancho Fierro.

Las mujeres parientas del inca rebelde o de los caciques que lo seguían fueron condenadas a caminar descalzas desde Cusco hasta Lima. No importaba su edad; la Caravana de la Muerte comprendía tanto a ancianas, embarazadas y niñas impúberes. De aquellas, no recuerdo si ocho llegaron a su destino. Un ejemplo del “derecho penal” de los siglos coloniales lo ofrece el caso del esclavo Jonás Caravelí quien, por buscar su libertad, se convirtió en “negro cimarrón” y fue condenado a muerte en poco más de diez ocasiones… De los castigos, consignamos el siguiente listado escalofriante:

1) la confiscación de bienes, 2) el sambenito y la coroza, disfraces que deben usar los condenados al salir de la cárcel, 3) los azotes y el destierro, 4) la hoguera que achicharraba el cuerpo de los pecadores. El acto se cumplía en la plaza de Armas con los aplausos de la muchedumbre. ¿En qué terminó la historia de Jonás? ¿Terminó alguna vez? Jonás todo el tiempo se escapaba de sus amos, y por eso, después de haberle dado diversos castigos, fue ejecutado, muerto y sepultado varias veces, pero una y otra y siempre el cimarrón volvía a la vida.

“Al final del siglo XVI, el resucitado Jonás se había pasado ocho años libre y encabezando un grupo de negros bandoleros en las cercanías de Lima. Sus fechorías tuvieron tanto éxito que formó una banda inmensa y avanzó por las ciudades de la costa, y pronto lo vieron y lo sufrieron en Trujillo, en Zaña, en San Miguel de Piura, en Paita y en Guayaquil. En este último lugar, la suerte le había fallado. Las tropas del virrey despedazaron a los negros y, para que esta vez nada fallara, separaron las cabezas de los cuerpos y las colocaron sobre unas picas.
“Allí se quedarían hasta convertirse en calaveras para eterno escarmiento de esclavos rebeldes y de bandoleros malditos, pero ni siquiera de esa manera podían confiarse del muerto Jonás Caravelí. Sepultaron su cuerpo en Guayaquil y, en el barco Leviathan de Su Majestad, la cabeza fue transportada a la Ciudad de los Reyes dentro de una jaula de acero para evitar que, otra vez, Jonás se les escapara. En Lima, abrirá los ojos uno de estos días”.

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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por La República .

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