Itesvara, una marca hecha para vivir sin estaciones
La cuarentena los llevó al norte del Perú y, casi sin planearlo, terminó convirtiéndose en el punto de partida de Itesvara. Matías Ingunza y Joaquín González llegaron por separado...
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- Kim Kardashian puede pagar para ser madre, pero hay algo que el dinero no puede comprarMiranda Capurro debuta en el cine: protagoniza “Amigo por ahí no es”Taylor Swift y el “cuello adelantado”: qué es el “text neck” y cómo puede afectar tu saludLa cuarentena los llevó al norte del Perú y, casi sin planearlo, terminó convirtiéndose en el punto de partida de Itesvara.
- Los dos se conocían desde los siete años, unidos por el surf, pero fue ese inesperado encuentro durante la pandemia el que les dio el tiempo y el espacio para imaginar juntos una marca que reuniera varias de sus pasiones: ropa, arte, fotografía, viajes y naturaleza.
Kim Kardashian puede pagar para ser madre, pero hay algo que el dinero no puede comprarMiranda Capurro debuta en el cine: protagoniza “Amigo por ahí no es”Taylor Swift y el “cuello adelantado”: qué es el “text neck” y cómo puede afectar tu saludLa cuarentena los llevó al norte del Perú y, casi sin planearlo, terminó convirtiéndose en el punto de partida de Itesvara. Matías Ingunza y Joaquín González llegaron por separado a Órganos, sin saber que el otro también había viajado hasta allí.
Los dos se conocían desde los siete años, unidos por el surf, pero fue ese inesperado encuentro durante la pandemia el que les dio el tiempo y el espacio para imaginar juntos una marca que reuniera varias de sus pasiones: ropa, arte, fotografía, viajes y naturaleza.MIRA: Ivalú Acurio, la hija de dos íconos de la gastronomía que sigue sus pasos y hoy lidera siete locales en SuizaItesvara nació así, lejos de una oficina y de los ritmos habituales de una industria que suele pensar en temporadas y colecciones. Su propuesta parte de una idea más personal:
crear prendas que expresen una forma de entender la vida. “Hemos querido expresar algo puro, algo verdadero, algo real, algo nuestro que hemos vivido desde chicos y algo que pueda inspirar a otras personas”, explican sus fundadores. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Itesvara (@itesvara)
Medidas adoptadas y próximos pasos
Medidas adoptadas y próximos pasos
Ese espíritu también está resumido en una frase que acompaña a la marca: “Piratas del Dharma”. El concepto reúne dos imaginarios que han acompañado a ambos desde jóvenes. Por un lado, está el sueño de navegar y vivir cerca del mar; por otro, la idea de una vida sencilla y libre vinculada al Dharma, el budismo y la corriente zen. La película The Blue Lagoon y el libro The Dharma Bums, de Jack Kerouac, forman parte de las referencias que ayudaron a construir ese universo. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Itesvara (@itesvara)
Pero Itesvara no quiere ser una marca definida por dos temporadas al año. Sus creadores prefieren trabajar a partir de las ideas que aparecen en el camino. Puede ser verano en Lima y surgirles la necesidad de hacer una casaca; la prenda no tiene que esperar a una colección de invierno. “Nos vienen ideas en cada momento y vamos sacando series”, cuentan.Actualmente, la propuesta se divide en dos líneas. Una se produce en fábrica y mantiene el carácter original de los diseños, aunque mediante una producción industrial.
La otra apuesta por piezas mucho más limitadas, personalizadas y trabajadas a mano en el taller de un amigo en La Victoria. Allí, Matías y Joaquín pueden llevar sus ideas directamente al proceso de confección y experimentar con cada pieza. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Itesvara (@itesvara)
La historia de la marca comenzó con ropa de baño para hombres. Esas primeras prendas fueron también una manera de financiar el proyecto y permitir que Itesvara siguiera creciendo. Hoy la propuesta incorpora prendas unisex y prepara una pequeña línea femenina, especialmente dentro de la producción artesanal, con piezas detallistas y creativas que sus creadores sienten que no encuentran fácilmente en el mercado.El arte ocupa otro lugar importante.
Matías estudia Artes Visuales y Joaquín Ingeniería Industrial, pero ambos encontraron en el surf y en las imágenes una manera de construir un lenguaje común. Desde adolescentes hablaban de proyectos visuales y se inspiraban en revistas de surf, películas y fotografías. Durante la cuarentena recuperaron cámaras antiguas, equipos de video y cámaras submarinas para registrar su vida en Órganos.De ahí nació también una de las ideas que atraviesa Itesvara: entender el polo como un lienzo. Pinturas, fotografías, collages y técnicas mixtas pueden terminar convertidos en una prenda.
La ropa deja entonces de ser solamente ropa y se convierte en una superficie para contar historias.Los viajes han ampliado ese universo. Joaquín pasó una temporada en Italia buscando proveedores y explorando oportunidades para llevar la marca a Europa. Allí descubrió el potencial de los llamados stocks muertos: telas de buena calidad que permanecen disponibles y permiten producir piezas diferentes sin necesidad de fabricar grandes cantidades.
Luego viajó a Marruecos, donde encontró a un confeccionista llamado Mohamed y continuó desarrollando sus ideas mientras vivía cerca del mar y aprovechaba para surfear. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Itesvara (@itesvara)
En el caso de Matías, Indonesia fue otra fuente de inspiración. Sus islas, su naturaleza y la posibilidad de vivir cerca de olas perfectas reforzaron una idea que está en el centro de Itesvara: la búsqueda de una vida más libre y cercana a lo salvaje. También está presente su historia familiar, marcada por su padre Marcos Ingunza, referente peruano del surf de ola grande y una figura fundamental en la relación de ambos con el mar.Hoy, las prendas de Itesvara pueden encontrarse en espacios privados de Miraflores, Casuarinas y Punta Hermosa, además de sus redes sociales y página web.
La marca continúa creciendo sin abandonar la idea con la que comenzó: crear desde el presente, sin temporadas rígidas y con prendas que mezclen la experiencia de sus fundadores con aquello que los sigue moviendo desde niños: el mar, el arte, los viajes y la naturaleza.Y mientras preparan nuevas piezas inspiradas en los viajes de sus creadores, en sus familias y en las experiencias acumuladas durante estos años, Itesvara mantiene una premisa sencilla: que la ropa pueda ser también una forma de contar cómo quieren vivir.
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .


