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Experto e investigador en el poder de la mente: “Si tú quisieras, podrías ser escultor de tu propio cerebro”

Una de las figuras más importantes de la neurociencia dejó una reflexión que, décadas después, continúa llamando la atención: la capacidad de una persona para desarrollar y transfo...

Por Redacción PeruAlDia•lunes, 28 de setiembre de 2026, 11:06 a. m.•5 min de lectura
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Experto e investigador en el poder de la mente: “Si tú quisieras, podrías ser escultor de tu propio cerebro”
Fotografía capturada por El Comercio.
En Síntesis • Lo que debes saber
  • Hay frases que parecen sencillas, pero adquieren otra dimensión cuando se conocen las dificultades de quien las pronunció.
  • Sin embargo, lejos de interpretar esas dificultades como una prueba de falta de talento, terminó convirtiéndolas en una enseñanza para quienes comenzaban su camino en la ciencia.

Hay frases que parecen sencillas, pero adquieren otra dimensión cuando se conocen las dificultades de quien las pronunció. Santiago Ramón y Cajal, considerado una de las figuras fundamentales de la neurociencia y ganador del Premio Nobel de Medicina, sabía bien lo que significaba enfrentarse a las dudas, equivocarse y continuar cuando los resultados todavía no aparecían. Antes de alcanzar el reconocimiento internacional, el científico español también atravesó etapas de incertidumbre y cometió errores durante sus investigaciones.

Sin embargo, lejos de interpretar esas dificultades como una prueba de falta de talento, terminó convirtiéndolas en una enseñanza para quienes comenzaban su camino en la ciencia. Su experiencia lo llevó a defender una idea que mantuvo durante años: las capacidades de una persona no están completamente determinadas desde el inicio y pueden desarrollarse mediante la formación, la constancia y el trabajo.Una idea que nació de sus propias dificultadesRamón y Cajal no hablaba desde una posición ajena al fracaso.

Durante sus primeros años como investigador tuvo que enfrentarse a obstáculos, búsquedas infructuosas y momentos en los que incluso llegó a cuestionar sus propias posibilidades. En aquella época, además, no faltaban quienes consideraban que los grandes descubrimientos eran patrimonio casi exclusivo de personas dotadas de una inteligencia extraordinaria.El futuro Nobel no compartía por completo esa visión. Reconocía que existían diferencias de talento y condiciones de partida, pero consideraba que la educación podía transformar considerablemente las capacidades de una persona.

Investigaciones en curso y medidas legales

Investigaciones en curso y medidas legales

Sus experiencias en distintos ambientes científicos reforzaron esa convicción: detrás de muchos investigadores destacados encontraba años de preparación, disciplina y perseverancia.De esa reflexión surgió una de sus frases más conocidas, incluida en el prólogo de la segunda edición de Reglas y consejos sobre la investigación científica: «Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro».

Más que una simple exhortación al esfuerzo, la expresión resume su confianza en la capacidad humana para modificar y desarrollar sus propias habilidades.El mensaje de Cajal para quienes dudan de sí mismosLa frase adquiere especial significado cuando se observa a quién parecía dirigirse el mensaje. Cajal pensaba también en los estudiantes y jóvenes investigadores que todavía no habían descubierto hasta dónde podían llegar.

Medidas adoptadas y próximos pasos

Él mismo había conocido la sorpresa de algunos profesores ante la intención de un médico joven de dedicarse a aportar nuevos conocimientos a la ciencia.Por eso defendía el trabajo metódico como una herramienta capaz de convertir una capacidad inicial en una habilidad mucho más desarrollada. En sus contactos con investigadores de otros países observó que quienes sobresalían no dependían únicamente de una inteligencia privilegiada.

Medidas adoptadas y próximos pasos

También habían construido sus conocimientos con disciplina, perseverancia y una dedicación prolongada.Esto no significa que Cajal considerara que todas las personas parten exactamente del mismo punto. Su planteamiento era diferente: incluso cuando existen condiciones desiguales, el aprendizaje y el esfuerzo pueden modificar aquello que una persona es capaz de hacer.

Tener recursos, conocimientos o talento inicial, desde su perspectiva, pierde parte de su valor si no se aprovechan mediante un trabajo constante.Una enseñanza que también puede aplicarse fuera de la cienciaLa reflexión de Cajal no tiene por qué quedarse dentro de un laboratorio. Cuando una persona encuentra dificultades para aprender algo, identificar el problema concreto puede resultar más útil que asumir inmediatamente que carece de capacidad.

No comprender una conversación en otro idioma, por ejemplo, puede estar relacionado con el vocabulario, la pronunciación, la velocidad del hablante o la falta de práctica auditiva.Algo parecido sucede en el ámbito laboral o académico. Ante un error, volver a estudiar indiscriminadamente todo el contenido no siempre permite descubrir qué está fallando.

Analizar una dificultad específica, buscar otra explicación, recibir una corrección y volver a intentarlo puede ofrecer información mucho más útil sobre aquello que todavía necesita desarrollarse.La idea central consiste en sustituir una conclusión definitiva —“no soy capaz”— por una pregunta más concreta: “¿qué necesito mejorar para conseguirlo?”.

En ese sentido, la frase de Cajal puede entenderse como una invitación a observar las propias limitaciones como aspectos susceptibles de entrenamiento, aprendizaje y transformación.El científico que transformó el estudio del sistema nerviosoSantiago Ramón y Cajal nació en Petilla de Aragón, Navarra, el 1 de mayo de 1852, y estudió Medicina en Zaragoza.

Con el paso de los años orientó buena parte de su trayectoria hacia la investigación y realizó aportes fundamentales al conocimiento de la estructura del sistema nervioso.Sus investigaciones contribuyeron a consolidar una nueva manera de comprender la organización del tejido nervioso y terminaron otorgándole reconocimiento internacional.

En 1906 recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, compartido con Camillo Golgi, por sus investigaciones sobre la estructura del sistema nervioso.Para entonces, aquel investigador que alguna vez había tenido dudas y había cometido errores ya se había convertido en una referencia mundial. Su trayectoria terminó dando un significado especial a la frase que había escrito para orientar a las nuevas generaciones: el desarrollo de una capacidad no depende únicamente de aquello que una persona posee al comenzar, sino también de lo que hace con ello a lo largo del camino.

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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .

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