El avance de la abyección, por Jorge Bruce
"Cuesta más trabajo extenderles esa coartada a integrantes de élites educadas, quienes también se dejan seducir por esos cantos de sirena"...
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- El presidente del JNE, Roberto Burneo, declaró lo siguiente antes de las elecciones del domingo: “Quien aspira a gobernar debe respetar las reglas democráticas y la voluntad de los electores”.
- Consultado una y otra vez por el periodismo sobre si permitirá que se consume la violación de la ley electoral, por la cual un alcalde no puede reelegirse, optó por evasivas que no dejan lugar a dudas acerca de su penoso papel de avalador de esa triquiñuela.
El presidente del JNE, Roberto Burneo, declaró lo siguiente antes de las elecciones del domingo: “Quien aspira a gobernar debe respetar las reglas democráticas y la voluntad de los electores”. Esta frase quedará como uno de esos episodios de cinismo y cobardía que, tristemente, abundan en el insufrible descenso de la sociedad peruana hacia la abyección. Todos hemos presenciado el silencio de ese funcionario ante la crónica de una trampa anunciada en los resultados de las elecciones en Lima Metropolitana y muchas otras localidades del país.
Consultado una y otra vez por el periodismo sobre si permitirá que se consume la violación de la ley electoral, por la cual un alcalde no puede reelegirse, optó por evasivas que no dejan lugar a dudas acerca de su penoso papel de avalador de esa triquiñuela. Escribo estas líneas antes de conocer los resultados electorales, pero parece claro que el candidato de Renovación Medieval se saldrá con la suya.
Bastó que el candidato homofóbico y fanático religioso lo amenazara en público con sodomizarlo para que el responsable de garantizar la limpieza de los comicios se inclinara, por así decirlo, ante la grosera metáfora del morrocoy blandido por López Aliaga. El gran caricaturista Carlín, en este diario, lo graficó con su lucidez habitual, escondiéndose bajo su escritorio. Es obvio que acatará las órdenes, no de la ley, sino las de los infractores. Es desalentadora la abdicación de la responsabilidad ante la ciudadanía y los demás candidatos.
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
Está claro que esa fue la razón por la que lo colocaron en ese puesto: para asegurarse de que no haya ningún obstáculo en el desarrollo no de la trama, sino de la trampa. Sería injusto atribuirle a ese hombrecillo sin agallas ni integridad la responsabilidad de todo este tinglado abyecto. Él no es más que una pieza en un engranaje mucho más complejo, cuyo objetivo es llevar al Perú hacia designios cada vez más autoritarios, en donde las normas son consideradas obstáculos para afirmar ese proceso de sujeción y concentración de poderes.
Ese es el discurso de lo abyecto, lo que la psicoanalista Julia Kristeva define como “aquello que no respeta los bordes, los límites, las reglas”, amenazando con la disolución del Yo. En nuestra comparación, ese Yo, ese Ego, vendría a ser el equivalente del pacto social que estamos intentando, por ahora sin éxito, construir para garantizar nuestra convivencia. Para evitar que eso ocurra, los Gobiernos autoritarios y las dictaduras se esmeran en acallar cualquier opinión que denuncie esa infamia.
Investigaciones en curso y medidas legales
Esta última palabra, “infamia”, es precisamente la que ha utilizado César Hildebrandt para desmontar el ataque del que es objeto por quienes pretenden acallar lo que se decía de Sebastián Salazar Bondy: una voz libre en el caos. Los periodistas valientes, bien informados y, como señala Gustavo Gorriti —quien también pertenece a esa estirpe de periodismo valiente e íntegro—, cultos, son mucho más peligrosos de lo que parecería en una primera mirada.
Investigaciones en curso y medidas legales
En efecto, un Gobierno como el actual, que tiene casi todos los poderes del país bajo su control, ¿por qué se molestaría en intentar desprestigiar y amordazar a personas con una capacidad simbólica de denunciar los abusos y la corrupción de un régimen tan poderoso como el actual? Ese es el quid de la cuestión. El guijarro en el zapato que significan publicaciones como Hildebrandt en sus Trece o IDL-Reporteros, incluido este diario, es considerado como una amenaza mucho más seria de lo que parece a simple vista.
Medidas adoptadas y próximos pasos
De lo contrario, no se molestarían en armarle campañas de desprestigio ni le lanzarían a sus esbirros para intentar enlodarlos. Lo cierto es que les tienen miedo, mucho miedo. Y tienen razón. La prensa libre es un núcleo de resistencia mucho más peligroso para los planes de sometimiento autoritario de lo que puede intuirse en los quioscos o las redes sociales.
Es evidente que no han olvidado cómo el vladivideo propalado en Canal N (el de entonces, claro está), obtenido por un personaje a quien Montesinos ninguneó y humilló —Matilde Pinchi Pinchi—, destruyó el aparato construido a lo largo de una década de control —casi— absoluto de los poderes del Estado y la prensa. Máxime cuando este proceso de putrefacción se produce en un contexto internacional favorable a los Gobiernos partidarios del aplastamiento de las disidencias. La responsabilidad de esta situación no puede ser imputada exclusivamente a las opciones de extrema derecha.
Medidas adoptadas y próximos pasos
Es evidente que la izquierda ha fracasado en proponer alternativas viables para la construcción de una sociedad más equitativa, incluyente y justa. Esto le deja el campo libre a discursos violentos, retrógrados y descaradamente discriminadores como los del alcalde tramposo que de seguro retomará el cargo en Lima Metropolitana, zurrándose en la ley, tras haber abandonado el cargo de senador para el que fue elegido.
Esto nos lleva a interrogarnos por los votantes que aceptan esta descarada violación —nunca más oportuna la imagen del morrocoy con la que sometió al funcionario Burneo— de la ley electoral. Es entendible que la desesperación de personas atrapadas en el infierno de la violencia —limeña en particular— las lleve a estar dispuestas a hacer la vista gorda, con la esperanza de que el lenguaraz integrante del Opus Dei haga efectivos los milagros que promete a diestra y siniestra.
Pero cuesta más trabajo extenderles esa coartada a integrantes de élites educadas, quienes también se dejan seducir por esos cantos de sirena. La abyección, de la que todos somos capaces en ciertas circunstancias, gana terreno.
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por La República .

