Camisea II - Parte 1: La urgencia del gas
Costó mucho tiempo (más de 20 años) lograr que se hiciera Camisea. Gracias a ello tenemos gas en muchas viviendas, aunque sea GLP en balones (otros con más suerte, gas natural por...
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- Costó mucho tiempo (más de 20 años) lograr que se hiciera Camisea.
- se ha invertido mucho dinero en activos para utilizarlo, así como redes de distribución, almacenes, empresas distribuidoras, repartidores en camiones, carretillas, etc.
Costó mucho tiempo (más de 20 años) lograr que se hiciera Camisea. Gracias a ello tenemos gas en muchas viviendas, aunque sea GLP en balones (otros con más suerte, gas natural por cañerías), en vehículos (ahorrando el costo de gasolina), uso en muchas industrias, restaurantes…, y lo más importante, sirvió como ancla para generación eléctrica (más del 40% de la electricidad en el país es generada con gas natural). Se crearon miles de empleos y toda una actividad alrededor del gas;
se ha invertido mucho dinero en activos para utilizarlo, así como redes de distribución, almacenes, empresas distribuidoras, repartidores en camiones, carretillas, etc.¿Podemos imaginarnos ahora si el suministro de gas se acaba o la infraestructura se inhabilita por un tiempo largo o permanentemente?
… Ya ocurrió hace poco tiempo, pero como se pudo solucionar relativamente rápido (la reparación del gasoducto TGP) y nos las arreglamos para continuar la vida mientras tanto, pues como que nos estamos olvidando del tema.Pero con el contrato actual del gas de Camisea y tal como está estructurado el sistema hoy en día, se va a acabar el gas en, digamos, 14 años. Pero no abruptamente:
Asignación presupuestal y recursos autorizados
Asignación presupuestal y recursos autorizados
unos años antes comenzará la disminución de la producción porque se va acercando el final del contrato y, obviamente, el contratista ya no tiene interés en seguir invirtiendo para mantenerla, pues no va a poder recuperar su inversión. Es decir, ya estamos; digamos que no habrá disponibles los volúmenes de ahora en 9 años.Pero la urgencia hay que solucionarla mucho antes.
Siendo optimista, hay un proceso que significa decidir qué hacer (1 año), hacer las licitaciones y negociar contratos (1 año), confirmar nuevas reservas (1 año), construir la nueva infraestructura (3 o 4 años), desarrollar la demanda que implica inversiones una vez que el gas está asegurado (1 año), etc. Debemos hablar seriamente ahora. ¿Por qué arriesgarnos ante semejante situación?Hemos hablado con anterioridad de CAMISEA II.
Antecedentes y situación actual del caso
Lo definimos como “Conectar directamente los campos de Camisea y Candamo con las regiones del Sur y, a partir de esa infraestructura, ampliar e industrializar significativamente el uso del gas natural y sus líquidos en el Sur y aumentar su uso en todo el país”.Lo hemos llamado CAMISEA II para diferenciarlo de lo que denominaremos CAMISEA I, que es el proyecto que hoy se encuentra en pleno funcionamiento (Nota 1).
Antecedentes y situación actual del caso
Conviene recordar que desde el año 2000 ya existía, dentro de los planes originales del Gobierno del Presidente Alberto Fujimori, la idea de avanzar hacia una red de gasoductos que conectara los campos de Camisea con los principales mercados existentes y potenciales del país (Nota 2).Dentro de esa visión, una conexión hacia el Sur constituía una de las etapas naturales de expansión del proyecto. Hoy, más de dos décadas después, esa conexión sigue pendiente.
Y la pregunta que debemos hacernos es si el Perú puede darse el lujo de esperar otros veinte años.La crisis recientePero hoy CAMISEA II se hace más evidente con lo sucedido en los últimos meses. Dejémoslo bien claro: lo que ha pasado va a volver a pasar, ya sea porque los equipos se desgastan, o por los efectos de los cambios climáticos, o simplemente porque nada está asegurado en sistemas tan complejos como el suministro de energía;
es decir, existe una vulnerabilidad en el sistema.1.- La interrupción del suministro del gasoducto de TGP hacia la costa demuestra el riesgo de depender de una sola vía de transmisión de gas natural, que no solo ocasionó una crisis de abastecimiento, sino que tuvo consecuencias sobre los precios de fuentes energéticas tradicionales y las alternativas disponibles en todo el país, incluyendo al Sur, con los efectos económicos ya conocidos.Más allá de las circunstancias específicas de aquel incidente, quedó nuevamente en evidencia una debilidad estructural, que es que el país continúa dependiendo excesivamente de una infraestructura de gas natural que no cuenta con suficientes alternativas o vías de respaldo.
Medidas adoptadas y próximos pasos
Lo que hemos experimentado no tiene nada que ver directamente con el Sur; los que sufrieron más fueron los de Lima, pero afectó a todos.2.- La interrupción de la carretera Panamericana en la región Arequipa volvió a mostrar otro problema que durante años se ha intentado resolver mediante soluciones parciales.
El GLP producido a partir de los líquidos de CAMISEA I en la planta de fraccionamiento en Pisco, así como el GNC, GNV y LNG, enviados también desde la región Ica, donde llega el gas natural seco, llegan actualmente al Sur por carretera.Evidentemente, cuando la carretera se interrumpe, se impacta en el abastecimiento energético de una parte importante del país. El problema no es solamente el precio del combustible o de otras fuentes de energía;
es la vulnerabilidad de la cadena de suministro, con las implicancias económicas y sociales del caso (Nota 3).La soluciónEsta crisis reciente no es consecuencia de eventos temporales, sino que el problema, y la latente probabilidad de que vuelva a pasar, es estructural. No quisiéramos ser pesimistas, pero la próxima vez será peor y el impacto económico y social (y político) será mucho mayor.La población del Sur seguirá creciendo; el crecimiento económico, con el nuevo impulso del gobierno, será más evidente y demandará mucho más consumo de diferentes fuentes de energía;
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
los efectos del cambio climático no van a desaparecer; y, por último, si tenemos los recursos, el país entero espera que los aprovechemos. Planteamos que CAMISEA II es una respuesta lógica, posible, necesaria y ahora urgente para ese problema estructural.En los próximos artículos abordaremos lo que significa CAMISEA II, cuál sería su alcance, qué infraestructura requeriría, cómo podría convertirse en una nueva plataforma para el desarrollo económico del Sur y del país.
El tema reside en tomar la decisión de plantearlo, estudiarlo y ejecutarlo.Las implicancias “big picture”Cuando se planteó la conveniencia de desarrollar esa red de gasoductos, con conexiones paralelas y eventualmente anillos, precisamente para reducir esa vulnerabilidad, no se inventaba el concepto.
Es similar al que se aplicó en el sistema de transmisión eléctrica de alta tensión mediante los anillos que comenzaron a desarrollarse desde los años 90, que todavía prima el día de hoy, y que permitieron integrar los grandes sistemas eléctricos del país, especialmente después de la inauguración de la troncal Mantaro-Socabaya.Tenemos que considerar que CAMISEA II atiende:la seguridad energética, que exige una infraestructura más robusta;
en infraestructura estratégica, la redundancia no es un lujo;en el caso del Sur, no puede seguir dependiendo de una logística evidentemente vulnerable que no tiene alternativas;existen plantas de generación de reserva fría que se construyeron pensando en gas natural: capacidad ociosa porque el Sur no tiene gas;la tan mencionada masificación del gas, que hoy es subsidiada, significa poner grandes volúmenes de gas a disposición del mercado a precios competitivos.
Se necesita más infraestructura y más producción;la disponibilidad tendrá que venir no solo de los lotes actualmente en explotación, sino también poniendo en valor otros lotes en Camisea, así como los descubrimientos de Candamo en Madre de Dios (Nota 4);existe una ventana de oportunidad que no permanecerá abierta indefinidamente. Debemos ser conscientes del desafío de Argentina con su agresiva incursión en la nueva geopolítica energética (Nota 5).No se trata solamente de llevar gas al Sur. Se trata de preguntarnos qué país queremos seguir construyendo, aprovechando el gas natural que tenemos.
El Sur ha esperado suficientemente. Es como el tablista que espera pacientemente la ola ideal para correrla y ha dejado pasar tumbos que podrían haber sido ideales, pero que simplemente no los aprovechó.NotasEl Camisea de hoy no es solamente un proyecto exitoso, sino un componente crucial de la matriz energética peruana, tanto en generación de electricidad como en la demanda de hidrocarburos líquidos.
Por ejemplo, para dimensionar su importancia resulta relevante considerar el peso de los líquidos de gas natural provenientes de Camisea (75,000 barriles diarios) dentro de la producción nacional de hidrocarburos (110,000 barriles diarios). Solo producimos 35,000 barriles diarios de crudo; el resto del crudo para las refinerías, así como los productos terminados para cubrir la demanda de alrededor de 290,000 barriles diarios, se tienen que importar.En los planes originales, lo que hoy denominamos CAMISEA I correspondía a una primera etapa.
Una segunda etapa contemplaba la expansión mediante una red de gasoductos, incluyendo una troncal hacia el Sur, mientras una tercera etapa consideraba el desarrollo de petroquímica y polos de desarrollo.
Nuestra propuesta es integrar esas visiones de la segunda y tercera etapas en CAMISEA II, que consideramos que, enfrentándolo en un solo paquete, se mejora eficientemente la ejecución de las etapas todavía pendientes.La emergencia, sabemos, inclusive demandó la reacción multisectorial del gobierno, incluyendo la pronta visita de la Presidenta de la República y algunos ministros, y el despliegue operacional de las Fuerzas Armadas.Es importante recordar una idea que hemos planteado en otras oportunidades: “Los recursos enterrados no son riqueza”.
La riqueza aparece solo cuando esos recursos pueden ser desarrollados, monetizados y transformados mediante la inversión de la empresa privada, que crea empleo, construye infraestructura, impulsa actividad económica y produce bienestar. Los recursos naturales pertenecen a la Nación y, por tanto, a todos los peruanos.
El desafío es crear las condiciones para que puedan ser aprovechados responsablemente en beneficio del conjunto del país.No podemos ignorar que, mientras el Perú discute desde hace años cómo desarrollar sus recursos de gas, Argentina avanza en la explotación de los enormes campos de Vaca Muerta, con amplias reservas de petróleo y gas natural. La producción argentina ya está modificando el mapa energético regional al ampliar significativamente sus exportaciones de gas.Esto plantea una pregunta estratégica para el Perú:
¿Queremos esperar a que Argentina cubra los mercados que podrían ser naturales para nuestros propios recursos a producirse con CAMISEA II, como, además de nuestro Sur, el norte de Chile y Bolivia? La oportunidad tiene también un componente de tiempo… o no nos extrañaría que, de no hacerse CAMISEA II, gas de Argentina llegara al Sur del Perú a través de gasoductos ya existentes y en operación de Argentina a Chile y Bolivia.
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .

