Anne Carson, la canadiense Nobel de Literatura 2026 que se inspiró en Áncash para su libro más importante
El reconocimiento a Anne Carson con el Premio Nobel confirma la vigencia de los clásicos. Su obra, impregnada del pensamiento griego y marcada por la búsqueda del deseo y la bellez...
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- Horacio Ochoa, el fotógrafo que capturó el Cusco como pocos y cuyo legado (por tanto tiempo ignorado) vuelve a renacerSarah Bernhardt, la diva que cobró una fortuna en soles de plata para presentarse en el Perú y paralizó la capital tras la guerra con ChileEl premio a Anne Carson es un indicio de la vigencia de los clásicos en el mundo moderno.
- la historia de una mujer que desafía la ley para darle un entierro digno a su hermano Polínice.
Horacio Ochoa, el fotógrafo que capturó el Cusco como pocos y cuyo legado (por tanto tiempo ignorado) vuelve a renacerSarah Bernhardt, la diva que cobró una fortuna en soles de plata para presentarse en el Perú y paralizó la capital tras la guerra con ChileEl premio a Anne Carson es un indicio de la vigencia de los clásicos en el mundo moderno. Hace pocos meses, se estrenó la taquillera epopeya de La Odisea, contada por Christopher Nolan. Por otro lado, la obra teatral más representada en el mundo es Antígona, de Sófocles:
la historia de una mujer que desafía la ley para darle un entierro digno a su hermano Polínice. Dos mil quinientos años después de su estreno, su historia aun nos conmueve. En un mundo de velocidades y precariedades, seguimos mirando a los autores que nos hacen las preguntas esenciales.La obra de Anne Carson es inseparable de su culto por los autores clásicos. Criada en Ontario, hija de un empleado de banca, Carson recuerda su adolescencia como la de “una desafecta necesitada de estímulos”. Un día, descubre la poesía de Safo. Estando en el Instituto ocurre un hecho decisivo.
Una profesora, Alice Cowan, se ofrece a darle clases de griego a la hora del almuerzo. A ella, diría Carson, “le debo mi carrera y mi felicidad”. Después de graduarse en la Universidad de Toronto, se dedica a estudiar la métrica griega. Luego, empieza a dibujar y por derivación a escribir. Mezcla de ensayos sentimentales, versos sobrios y prosas, su obra, como ha dicho Marco Martos, “inventa una forma de leer el mundo”. Su primer libro “Eros” (Lumen), del año 86 es definido por ella como “una aproximación a la naturaleza primigenia del deseo”.
Medidas adoptadas y próximos pasos
Medidas adoptadas y próximos pasos
El deseo erótico, según Carson, se configura “como una triangulación cuya consecuencia es la imposibilidad de alcanzar lo que se anhela. No en vano el significado de la palabra eros en griego es carencia”. A partir de entonces se suceden los libros de poesía. “La belleza del marido. Un ensayo narrativo en 29 tangos” (Lumen) es uno de los más logrados. En esos poemas, marcados por el ritmo de versos largos y cortos, representando los movimientos de un tango, se cuenta la historia de un matrimonio fallido. Inspirado por la frase de Keats (“La verdad es belleza.
La belleza, verdad”), el libro afirma que el matrimonio es como un tango, que hay que bailar hasta el final. En el prólogo escribe: “Si la prosa es una casa, la poesía es alguien en llamas corriendo a través de ella”.Por entonces, en una de sus entrevistas confiesa: “Si supiera qué es la poesía no tendría necesidad de escribir”. En Hombres en sus horas libres, escribe que por muy dura que sea la vida, “lo que importa es hacer algo interesante con ella”. El personaje peruano de Anne CarsonLa merecida fama de Carson se consolida con “Autobiografía de rojo, (Pretextos) la historia de Gerión”.
El libro sigue el poema del griego Estesícoro, donde Heracles mata al alado monstruo rojo Gerión, para robarle el ganado. En el poema de Carson, Gerión es un niño vulnerable, un monstruo tierno, rojo y alado, que vive en una isla del Atlántico. El niño tiene una vida dura marcada por el abuso sexual de su hermano. Cuando aparece Heracles, Gerión se enamora. Ambos viajan juntos al Hades. Cuando se separan, Gerion queda devastado. Años después se encuentra con Heracles en Buenos Aires. Para su desgracia, Heracles viene acompañado de una pareja. Se trata de Áncash, un peruano.
Atacado por los celos, Gerión sin embargo acompaña a Heracles y a Áncash al Perú. En Lima, Ancash les cuenta de unos seres sagrados, los “Yazcol Yazcamac”, (“aquellos que fueron, vieron y regresaron”). Es un llamado a la inmortalidad. Los “Yazcol Yazcamac” han regresado de un volcán en la ficticia localidad de Jucu, con la piel roja y las alas, dejando atrás sus carencias. Bajo el atractivo de esa historia, los tres deciden viajar a Áncash. En la última escena, caminan por Jucu bajo el fuego del volcán.
Según piensa Gerión, “Somos seres maravillosos, somos vecinos del fuego.” Es el mismo fuego tranquilo que arde en los versos de esta gran Nobel.
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .

