¿A quién protege realmente la legislación laboral?, por Miguel Palomino
“Con el cuento de que se hacen leyes ‘para proteger a los trabajadores’ se protege solo a una minoría y se deja fuera de cualquier tipo de protección a la mayoría que está en la in...
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- Hace unos días, un importante conjunto de centros de pensamiento hizo pública una serie de reformas consensuadas que tocaban temas de prioridad nacional: cómo aumentar el empleo formal, cómo enfrentar la extorsión y cómo mejorar el acceso a servicios públicos.
- Una cifra conocida es que aproximadamente siete de cada diez trabajadores peruanos son informales.
Hace unos días, un importante conjunto de centros de pensamiento hizo pública una serie de reformas consensuadas que tocaban temas de prioridad nacional: cómo aumentar el empleo formal, cómo enfrentar la extorsión y cómo mejorar el acceso a servicios públicos. Las organizaciones que trabajaron estos temas conjuntamente incluyeron al Instituto Peruano de Economía, Hágase Instituto, Consejo Privado de Competitividad, Apoyo Consultoría, Horizonte Laboral, Instituto de Criminología y Miguel Jaramillo, de GRADE. En esta columna quisiera hablar sobre cómo aumentar el empleo formal.
Una cifra conocida es que aproximadamente siete de cada diez trabajadores peruanos son informales. Menos conocido es que esta proporción de trabajadores informales es sumamente alta a nivel internacional. En la mayoría de los países desarrollados, la cifra es menor que uno de cada diez. En Chile es uno de cada cuatro. En Colombia es un poco mayor que uno de cada dos. Un estudio internacional realizado por Norman Loayza, investigador peruano en el Banco Mundial, indica que Perú tiene 20% más informalidad de la que correspondería con nuestro nivel de desarrollo.
En otras palabras, la informalidad en el Perú es extrañamente elevada. ¿Por qué nos interesa tanto la informalidad? Principalmente porque el trabajador informal es mucho menos productivo que el trabajador formal, lo cual se traduce en que los ingresos de los informales son una tercera parte de los ingresos formales. Esta diferencia explica gran parte del problema de pobreza en el Perú y merece por ello mucha atención. Si se pudiera por arte de magia hacer igual de productivos que los trabajadores formales a todos los trabajadores informales del Perú, el producto del país sería 180% mayor.
Medidas adoptadas y próximos pasos
Medidas adoptadas y próximos pasos
Esa es la magnitud del problema de la informalidad en el Perú. A falta de magia, ¿qué necesitaríamos para disminuir la informalidad en el Perú? Necesitamos que más trabajadores pasen de ser informales a ser formales. ¿Cómo se logra esto? La gran mayoría de los trabajadores no pueden emplearse a sí mismos, por lo cual la pregunta se vuelve la siguiente: ¿cómo hacemos para que más empleadores formales quieran contratar a más empleados con sueldos del nivel formal?
Debe quedar claro que esto no significa que todos los nuevos empleados ganarán lo mismo, sino que, en promedio, los nuevos puestos de trabajo creados ganarán lo que gana un trabajador formal promedio. Quizás es más fácil pensar en cómo no deberíamos hacerlo. Por ejemplo, ¿sería atractivo contratar a un trabajador si este no puede ser despedido? No, el futuro es incierto y la decisión que alguien tome hoy no debería crearle una obligación de por vida.
¿Será más atractivo contratar a alguien con poca experiencia/habilidad si se establece un sueldo mínimo mayor que lo que se pagaría por ese puesto? No, un empleo solo puede pagar, como máximo, lo que el trabajador adicional genera. Entonces, ¿por qué existen en la actualidad leyes que claramente no fomentan el empleo formal que la mayoría de peruanos no tiene? Para responder a esta pregunta basta ver quiénes sí se benefician de estas leyes: una minoría que ya tiene empleos formales. Una vez que tienes un empleo formal, la mejor manera de asegurártelo es que no te puedan despedir.
No importa en absoluto que así desincentives el empleo formal en general y dejes a la mayoría de los trabajadores fuera. Ya hay un pequeño grupo que se beneficia y es a quien siempre se protege con este tipo de legislación. Lo peor de esta legislación laboral, que deviene en absurda, es que la realidad va encontrando formas tanto legales como ilegales de evitarla. Un claro ejemplo lo vimos en 2001, cuando el Tribunal Constitucional realizó una interpretación que, en la práctica, restituyó la estabilidad laboral absoluta para los contratos a plazo indeterminado.
El resultado legal de esto fue que la proporción de contratos de trabajo del sector privado que eran a plazo indeterminado pasó de ser 71% en el año 2000 a ser solo 30% en 2025. El 41% de los trabajadores del sector privado pasó a tener contratos a plazo fijo para evitar la rigidez de un contrato a plazo indeterminado. El caso ilegal se da al permanecer en la informalidad, que no tiene que cumplir ninguna ley laboral y es la que se aplica a la mayoría de los trabajadores peruanos.
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
La mayoría de las leyes laborales que se han aprobado en los últimos 25 años han sido creadas con un público objetivo muy claro: grupos de presión que representan a una minoría de los trabajadores. Con el cuento de que se hacen leyes para proteger a los trabajadores, se protege solo a una minoría y se deja fuera de cualquier tipo de protección a la mayoría que está en la informalidad. Otro ejemplo que resulta clarísimo, sin ser el más importante, son los días feriados que tanto se expandieron con el Congreso pasado.
Alcances de la norma y disposiciones oficiales
Los trabajadores del sector público (como los congresistas) son los más beneficiados por el feriado porque tienen menos trabajo, pero iguales ingresos. Los trabajadores formales del sector privado se benefician también, pero en muchos casos depende de lo que acuerden con sus empleadores. ¿Saben quién no se beneficia? Los trabajadores informales, es decir, la mayoría. ¿En qué ayuda a un trabajador independiente que haya un día feriado?
Un reciente artículo del investigador de GRADE Miguel Jaramillo muestra que las horas trabajadas por los independientes son iguales en semanas con feriados que en semanas sin feriados. Los asalariados formales sí muestran una gran diferencia en el número de horas trabajadas en semanas con feriados y sin feriados. Otro dato interesante que presenta Jaramillo es que los independientes, que no están sujetos a una jornada laboral mínima, trabajan en promedio un 20% más de horas que los trabajadores asalariados formales.
A todos nos agrada la idea de un buen trabajo con vacaciones, días feriados, seguro social, pensión asegurada y, por supuesto, con estabilidad laboral. Y, con esta idea, siempre se ha vendido el concepto. Pero al imponer estas condiciones, no como elementos que pueden hacer atractivo a un trabajo sino como una obligación del empleador (lo cual es popular también), lo único que estamos asegurando es que la mayoría de peruanos jamás gocen de ellas. Esto debería ser evidente para todos, pero no lo es.
Siempre se ha justificado bajo el pretexto de que el objetivo es beneficiar a la clase trabajadora como un todo, y parece ser que han tenido éxito. Pero los involucrados deben entender que no hay nada más falso. Resultará difícil abrir el debate público de este tema controversial con tantos años de argumentos falsos que no hacen sino ignorar a la mayoría de los trabajadores. Pero si en verdad queremos tomar medidas efectivas que aumenten el empleo formal, debemos dejar de beneficiar a quienes ya tienen empleos de calidad a costa de todo el resto.
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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por La República .

