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¿Perú ya no es tan clave? Ibai, el Mundial de comidas y el agotamiento de la fórmula tras la victoria de Venezuela

La historia del Mundial de Comidas de Ibai Llanos terminó de manera distinta al Mundial de Desayunos. Venezuela se impuso a Perú en la final del Mundial de Comidas con 3.241.000 vo...

Por Redacción PeruAlDia•viernes, 25 de setiembre de 2026, 02:39 p. m.•5 min de lectura
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¿Perú ya no es tan clave? Ibai, el Mundial de comidas y el agotamiento de la fórmula tras la victoria de Venezuela
Fotografía capturada por El Comercio.
En Síntesis • Lo que debes saber
  • Perú clasifica a la final del “Mundial de comidas” de Ibai Llanos y ya tiene rivalPerú y Venezuela en el Mundial de Comidas: ¿Qué platos se enfrentan en la final.
  • El pabellón criollo consiguió así el título que su país había rozado un año antes, cuando la arepa reina pepiada perdió frente al pan con chicharrón peruano.

Perú clasifica a la final del “Mundial de comidas” de Ibai Llanos y ya tiene rivalPerú y Venezuela en el Mundial de Comidas: ¿Qué platos se enfrentan en la final?“Permiso para bailar”: cómo participar en el concurso de baile inspirado en BTS de SomosLa historia del Mundial de Comidas de Ibai Llanos terminó de manera distinta al Mundial de Desayunos. Venezuela se impuso a Perú en la final del Mundial de Comidas con 3.241.000 votos frente a los 2.881.000 que obtuvo el cebiche.

El pabellón criollo consiguió así el título que su país había rozado un año antes, cuando la arepa reina pepiada perdió frente al pan con chicharrón peruano. Pero hay un dato que resulta más significativo que el resultado: el volumen de participación.La final de 2026 reunió 6,122 millones de votos entre ambos países. En 2025, la definición entre Perú y Venezuela había movilizado 25,4 millones. Es decir, la final de este año registró alrededor de **75,9%** menos votos que la anterior.La caída también se observa en el recorrido peruano.

El cebiche comenzó los octavos de final con 2,981 millones de votos, pasó a 2,747 millones en cuartos y llegó a 1,9 millones en semifinales. En la final recuperó participación hasta alcanzar 2,881 millones, pero quedó muy lejos de los 12,8 millones que consiguió el pan con chicharrón en la definición de 2025.Y allí aparece la diferencia fundamental entre las dos ediciones. Perú volvió a ser protagonista y llegó nuevamente hasta el último enfrentamiento. Venezuela también. La rivalidad que había funcionado como uno de los grandes motores narrativos del primer Mundial regresó.

Medidas adoptadas y próximos pasos

Medidas adoptadas y próximos pasos

Lo que no regresó fue la misma escala de participación.Para Luis Felipe Gamarra, director general de contenido de Edición Limitada, el fenómeno tiene que ver con la pérdida de novedad. “El Mundial de Desayunos de 2025 era una experiencia nueva, mientras que el Mundial de Comidas de 2026 parte de una mecánica que la audiencia ya conoce”, explica.La cifra final parece confirmar esa diferencia: 25,4 millones de votos en una final frente a 6,1 millones un año después. No es una medida de la audiencia total de Ibai ni permite concluir que el creador haya perdido esa proporción de seguidores.

Es, más precisamente, una medida de cuánto consiguió movilizar una mecánica específica en dos momentos distintos.El primer Mundial convirtió un voto en un acontecimiento. La conversación se extendió a medios, marcas, influencers, instituciones y espacios físicos. En Perú, incluso hubo activaciones para promover la votación por el pan con chicharrón.En la segunda edición, en cambio, la audiencia ya sabía cómo funcionaba el juego.

Y la repetición de la final, aunque aportó una narrativa reconocible, también eliminó parte del factor sorpresa.“El desafío de Ibai hoy ya no es solamente conseguir audiencia. Es conseguir que una audiencia que ya conoce el juego vuelva a encontrar una razón para jugar”, resume Gamarra.¿Qué recibe el usuario a cambio?El desgaste de la fórmula también puede analizarse desde la gamificación. Cuando una persona participa por primera vez, el propio descubrimiento puede ser suficiente. Hay curiosidad. Hay sorpresa.

Existe la sensación de estar formando parte de algo que está ocurriendo por primera vez.Pero cuando la misma dinámica vuelve a aparecer, el usuario empieza a hacerse otra pregunta: ¿vale la pena hacerlo otra vez?“La gamificación funciona cuando la mecánica ofrece una razón suficientemente atractiva para participar”, explica Gamarra. Esa razón puede ser una recompensa, pero también pertenencia, competencia, reconocimiento o simplemente la sensación de formar parte de un acontecimiento colectivo.Durante el segundo Mundial, esa discusión apareció incluso alrededor del premio.

En 2025, Ibai entregó a Perú una denominada “sartén de oro”. El objeto recibió críticas en redes sociales y el propio creador reconoció públicamente que no había previsto la dimensión que alcanzaría el concurso. Para 2026 presentó un nuevo trofeo de bronce, valorizado en 4.000 euros, y pidió a su comunidad propuestas para mejorar el premio.Sin embargo, mejorar la recompensa no necesariamente soluciona el problema.

Antecedentes y situación actual del caso

“Mejorar el premio puede aumentar el incentivo extrínseco, pero no necesariamente recupera por sí solo la novedad”, señala Gamarra.La audiencia, en otras palabras, ya no solamente pregunta si puede participar. Empieza a preguntarse si vale la pena hacerlo. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Ibai (@ibaillanos)

Antecedentes y situación actual del caso

La comida tiene una ventajaHay una razón por la que estos mundiales pueden convertirse rápidamente en fenómenos de internet: la gastronomía funciona como un elemento de identidad.“Cuando alguien vota por un plato que representa a su país, no está eligiendo solamente qué comida le gusta más: está reivindicando su cultura, su historia, su familia y el lugar al que pertenece”, explica Gamarra. Eso ayuda a entender la respuesta peruana.El voto por el cebiche no tiene por qué ser únicamente una valoración gastronómica.

Puede ser también una manera sencilla de decir “esto representa a mi país”.La lógica se parece, en ese sentido, a la de las hinchadas deportivas. El voto individual adquiere un significado diferente cuando se suma al de miles o millones de personas.“Una dinámica tan sencilla puede convertirse rápidamente en una movilización colectiva”, sostiene el especialista.Perú tiene, además, antecedentes de movilización digital alrededor de símbolos nacionales.En 2018, los hinchas peruanos ganaron el Premio a la Afición de la FIFA mediante una votación por internet.

La campaña internacional reconoció el comportamiento y la presencia de los aficionados peruanos durante el Mundial de Rusia. Es decir, la capacidad de convertir una votación digital en una expresión colectiva de identidad no nació con Ibai.La diferencia es que en el Mundial de Desayunos esa identidad se trasladó a la gastronomía.¿El final del Mundial de Ibai?Venezuela tiene ahora el trofeo. Perú se queda nuevamente a las puertas del bicampeonato. Pero, más allá del resultado, el verdadero dato que deja este Mundial está en otra parte:

la fórmula que en 2025 consiguió movilizar a decenas de millones de personas ya no produce la misma respuesta.El reto para Ibai, si decide repetir el experimento, será encontrar una nueva razón para que millones vuelvan a hacer algo que ya aprendieron a hacer: votar.

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Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .

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