Los expertos en dermatología coinciden: no solo la radiación UV daña tu piel, sino también los errores que cometes siguiendo tendencias
Cuando hay molestias intensas, que persisten o aparecen lesiones, se recomienda una evaluación profesional....
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¿Alguna vez te has puesto a pensar en cómo el calor, el sudor, las nubes cargadas o los cambios bruscos de clima pueden afectar tu piel? Muchas veces se cree que con aplicar una vez al día el protector solar o salir a calle solo con una chaqueta que cubra los brazos o una gorra ya es suficiente para garantizar un verdadero cuidado, pero la realidad es otra.
En tiempos en los que un día puede registrar una elevada temperatura y luego salimos de viaje y nos enfrentamos a un amanecer nublado, es importante tener en cuenta que el órgano más grande del cuerpo está expuesto constantemente y que “la radiación UV también puede producir daño en el ADN de las células de la piel”. Aquí los cuidados que debes mantener durante todo el año, la rutina que te ayudará a que siempre luzca saludable y radiante.
Los rayos UVA y UVB pueden afectar la salud de la piel. Los UVB pueden producir quemaduras y, ante una exposición excesiva, contribuir al desarrollo de cáncer, mientras que los UVA penetran más profundamente. Ambos pueden alterar las células cutáneas y dañar su ADN. A esto se suma el calor y el sudor que también alteran el pH de la barrera cutánea, favoreciendo irritación, sarpullidos y un aumento de la producción de grasa. Las altas temperaturas pueden dilatar los vasos sanguíneos, generar enrojecimiento o hinchazón, acelerar la pérdida de agua y dejar la piel áspera y opaca.
“La piel, como órgano vivo y en constante renovación, responde directamente a los cambios climáticos. Las variaciones de temperatura, humedad, exposición solar o viento influyen en su aspecto, hidratación y salud general (…) El problema no está solo en las quemaduras que podemos ver después de exponernos al sol. La radiación ultravioleta también puede producir daño en el ADN de las células de la piel y sus efectos se acumulan con el tiempo, contribuyendo al envejecimiento prematuro y aumentando el riesgo de cáncer de piel”, explicó la dermatóloga Antuaneth Sobrino.
Usar productos agresivos o exfoliar en exceso puede provocar deshidratación, sensibilidad y alteraciones de la barrera cutánea, incluso cuando la persona mantiene su rutina diaria. “Las necesidades de la piel pueden variar según factores como la edad, el clima, los tratamientos que se estén realizando o el estado de la barrera cutánea. Por ello, un producto que funciona para una persona no necesariamente tendrá el mismo efecto en otras”, explica Betty Fuentes, Dermocosmiatra y Docente de la Escuela de Belleza y Estética Carrión.
Una rutina de limpieza facial puede perder su propósito cuando se incorporan productos o prácticas que no corresponden con el tipo de piel. Aquí lo que debes evitar:
“Una rutina efectiva no es necesariamente la que tiene más productos o más pasos, sino la que responde a las necesidades reales de la piel. La limpieza debe ayudar a retirar los residuos acumulados durante el día sin convertir ese cuidado en un proceso agresivo”, remarcó la especialista quien aconseja que si después de incorporar una rutina aparecen molestias o estas se mantienen con el tiempo, conviene simplificar los pasos y suspender temporalmente los productos potencialmente irritantes. Si las molestias son intensas, persisten o aparecen lesiones, se recomienda una evaluación profesional.
Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .


