La universidad debe ponerse al día
Hace más de 25 años, un profesor con trayectoria de dos décadas en el mundo laboral nos contó una anécdota: cuando él salió de la universidad, ocupó un espacio en la casa familiar,...
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Hace más de 25 años, un profesor con trayectoria de dos décadas en el mundo laboral nos contó una anécdota: cuando él salió de la universidad, ocupó un espacio en la casa familiar, puso un escritorio y una silla, e instaló un teléfono. Se anunció en las páginas amarillas y en los clasificados (para quien los recuerde) y esperó. Al cabo de pocos días, el teléfono empezó a sonar y, desde entonces, no le ha faltado trabajo.Esta historia me produce una mezcla de ternura y desazón. Ternura, por la simpleza de la imagen.
Desazón, porque nuestro panorama laboral actual hace que esta historia parezca sacada de una novela.Queda claro que la ruta laboral tradicional, en la que estudiar una carrera llevaba a un empleo estable, y este, a desarrollar un recorrido en ascenso dentro o fuera de una organización, ya no está vigente. El mundo laboral actual plantea retos constantemente cambiantes.
Según el World Economic Forum, cerca del 44% de las habilidades laborales cambiarán y alrededor del 39% de las competencias actuales podrían volverse obsoletas en los próximos cinco años.Si hablamos de aprendizaje tradicional, basado en conocimientos, esto significa que alrededor de un tercio de lo recibido en los salones de clase ya no va a servir cuando nuestros estudiantes egresen. ¿Qué significa esto para las universidades? Que el modelo tradicional, diseñado para un mercado predecible, tiene que actualizarse.
Con la información en la palma de la mano, los estudiantes van a necesitar modelos en donde el conocimiento no se otorgue de manera pasiva, sino que se genere de manera activa a través de enfrentar problemas reales desde el inicio de la carrera. Esto les permitirá no solo asimilar los conocimientos, sino desarrollar competencias transferibles, como lo son la resolución de problemas, la resiliencia, el pensamiento crítico y el trabajo colaborativo.
A diferencia del conocimiento, que puede quedar obsoleto, estas competencias seguirán siendo fundamentales en el futuro y no se ceñirán solo a un tipo de trabajo específico.Esto viene de la mano de una redefinición de la empleabilidad, que las universidades tienen que tomar en cuenta. El título académico, obtenido luego de cinco años o más, ya no basta.
La experiencia práctica temprana, la resolución de problemas reales, el trabajo multidisciplinario, el uso de herramientas digitales y la reputación construida dentro y fuera de la empresa, sí.Desde las universidades, el modelo de aula con carpetas, en donde los estudiantes escuchan y el docente habla, debe cambiar. Y la innovación metodológica es una necesidad estructural. El reto es este: formar a las personas para desempeñarse en trabajos que hoy no existen.*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones.
En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.
Este reporte fue elaborado por la redacción de PeruAlDia mediante curaduría y síntesis periodística asistida, con información reportada originalmente por El Comercio .


